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Historias Mazatlecas



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Mercado Pino Suárez

 

Entre las calles Benito Juárez y Aquiles Serdán, en el mero centro de Mazatlán se localiza una de las tiendas más grandes de la Ciudad; el lugar en donde se puede adquirir fruta, verdura, carne, pescado, abarrotes, artesanías, ropa y muchos otros productos de primera necesidad; claro, nos estamos refiriendo al Mercado José María Pino Suárez, el más antiguo centro comercial, el lugar por excelencia, más barato, popular y surtido.

En mayo de 1999, el Mercado Pino Suárez cumplió 100 años de mantener sus puertas abiertas a los mazatlecos y a nuestros visitantes.

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El 5 de mayo de 1899 el Gobernador del Estado de Sinaloa, Don Francisco Cañedo asistió a la inauguración del entonces llamado Mercado Manuel Romero Rubio, pero desacuerdos entre los locatarios que ocuparían el inmueble impidieron que se abrieran las puertas y no fue hasta un año después, el 5 de mayo de 1900 cuando los mazatlecos por fin tuvieron su mercado.

La historia registra que a finales del siglo pasado Mazatlán se jactaba de ser uno de los Municipios con abundante bonanza comercial.

El Ayuntamiento de Mazatlán era el más rico del país, por eso podían las autoridades de la época echarse a cuestas la tarea de edificar un nuevo y moderno mercado, que se construiría siguiendo las modas francesas que en todo el país impulsaba Porfirio Díaz.

 

Eran tiempos de paz y tranquilidad porfiriana. La élite porteña creía incluso que Porfirio Díaz tendría alguna inclinación personal en favorecer a la Perla del Pacífico, aunque nunca fue así.

Los antecedentes de este mercado era que en 3 lugares se desarrollaban los baratillos, lugares en donde se ofertaba todo tipo de productos, y en donde incluso se sacrificaban puercos, reses y otros animales para vender sus carnes. El primer lugar estaba situado en un predio en donde ahora es la Plazuela Zaragoza, después el Mercado Público se instaló en un predio cercano al Templo de San José, en donde ahora es la Plazuela de los Leones; pero al paso del tiempo el crecimiento de la ciudad obligó a la instalación de un nuevo baratillo, que se instaló frente a la Casa Municipal, en donde hoy es la Plazuela República.

En estos lugares, como en todo baratillo, predominaban el desorden comercial y los malos olores.

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El primero de Julio de 1895 regidores integrantes de la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento presentaron ante el Cabildo la iniciativa para construir un nuevo mercado, amplio, higiénico, cómodo, seguro y con ventilación adecuada.

La Comisión presentó cuatro opciones para que el Ayuntamiento en Pleno seleccionara el sitio en donde se instalaría el nuevo mercado.

Después de revisarse cada uno de los lugares, se optó por que el edificio quedará en donde estaba la Plaza de Toros Carnaval, que era una vieja construcción de madera.

Los planos y presupuesto del proyecto fueron expuestos al Cabildo el 2 de marzo de 1896 por los señores Loubet y Compañía. La obra tendría un costo de 116 mil 453 pesos 40 centavos.

Y fue precisamente el señor Alejandro Loubet, gerente de la Fundición de Sinaloa, quién por encargo del H. Ayuntamiento diseño y construyó el Mercado Municipal.


El nuevo Mercado Municipal de Mazatlán sería un edificio construido en hierro y acero, basado en el estilo Art Nouveau y utilizando las mismas técnicas que 7 años antes se emplearon en la Construcción de la Torre Eiffel. Este edificio representaba el progreso y refinamiento cultural de aquella época, pues según señaló el constructor de la obra, ésta habría de marcar en la Historia de este Municipio el primer paso dado por un Ayuntamiento tan enérgico como ilustrado, y marcaba a la Ciudad como el centro de comercio y de industria más progresista del país.

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En su edificación quedaron las huellas del pasado ostentoso: aquél era un coloso de hierro; pero, a diferencia del proyecto original, su terminación demostró que ya Mazatlán no era lo que había sido. A final, los detalles arquitectónicos de mas realce fueron eliminados, por razones económicas: quedo sin mármoles ni vitrales coloridos.

En esta obra se utilizaron :

 

 

143 mil kilogramos de hierro fundido

113 mil 370 kilogramos de acero doble "T", "U" y "ANGULAR"

28 mil kilogramos de hierro forjado

49 mil 530 kilogramos de láminas de hierro acanalado para techos

584 metros cúbicos de mamposteria

El techo, dividido en dos naves, descansa sobre 29 columnas de hierro fundido de 9.11 metros de altura.

A este nuevo edificio se le denominó Manuel Romero Rubio en honor al entonces Ministro de Gobierno y suegro de Porfirio Diaz, fue inaugurado el 5 de mayo de 1899 por el General Francisco Cañedo Gobernador Porfirista de aquella época, el mercado generaba un parteaguas en el comercio local: los abasteros contarían con mostradores de mármol, traído de Estados Unidos, las mesas de pan tendrían su vidriera, y un aparador con puertas corredizas para el pan común. Ya no habría ese manoseo asqueroso que con vergüenza se había tolerado.


 

 

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Con el nuevo mercado, o "Palacio de Hierro", como también llegaron a llamarlo, cambiaron las cosas. El Ayuntamiento emitió nuevas ordenanzas en donde exigía a los comerciantes la presentación semestral de un certificado médico en donde quedaría demostrado que no padecían ninguna enfermedad repugnante o contagiosa, debiéndose además cuidar el aseo en sus personas y en sus ropas, se prohibía también vocear con gritos destemplados y usando palabras en doble sentido, faltar a la consideración y el respeto a los consumidores.

Al pasar los primeros cinco años de funcionamiento del Mercado Romero Rubio, este presentó sus primeros problemas: las mesas empezaron a descarapelarse, el mármol empezó a caerse, los pasillos se inundaron de basura, y en general el inmueble presentaba grasa y tierra por varias partes, situación que obligó a las autoridades a limpiarlo con la ayuda de voluntarios.

 

Siete años después, el movimiento revolucionario de la época en nuestro país, impactó al Mercado Romero Rubio.

 

 

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El 14 de Febrero de 1915 y luego del triunfo de la Revolución Constitucionalista en contra de Victoriano Huerta, se decretó el cambio de nombre del inmueble que de llamarse Romero Rubio pasó a ser el Mercado José María Pino Suárez, en honor del vicepresidente de México que en febrero de 1913 fuera asesinado junto con Francisco I. Madero, un año después de haber visitado Mazatlán para inaugurar el tramo ferroviario de Tepíc a esta Ciudad.

 


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 52 años después, en 1951 el Mercado Pino Suárez, sufrió una gran modificación. Con la intención de modernizarlo, el gobierno municipal que presidía Amado S. Guzmán pavimentó las calles que lo rodean 

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 y levantó un anexo de cemento y ladrillo sobre la antigua explanada, éste cubrió la fachada poniente del mercado. La ampliación fue destinada a la instalación de servicios de restaurante en la planta alta y otros puestos en la parte inferior, que fueron divididos por un pasillo al que denominaron Enrique Mora, en honor al autor del vals Alejandra.

 


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 En mayo de 1999 se celebraron los 100 años de este mercado, y como si fuera un puente histórico que une al pasado con el presente; ahora como ayer se destaca la belleza e importancia cultural del Pino Suárez.

 

Con 260 locatarios hoy el mercado sigue siendo uno de los principales polos del comercio en Mazatlán, aunque en menores niveles si se compara con el pasado, cuando no existía la competencia de los grandes centros comerciales; aún así los locatarios actuales se sienten contentos de formar parte de la historia contemporánea de este centro de comercio.

 

Pero si antaño el Mercado Rubio, hoy Pino Suarez, fue ampliamente reconocido por los mazatlecos y por los turistas, hoy sólo las generaciones mayores saben lo que es y significa este inmueble, mientras que la juventud prácticamante desconoce e ignora la riqueza cultural que encierra este lugar.

 

Y como toda empresa donde existe la participación de varias personas, los problemas no pueden faltar. Si en la época pasada hubo problemas por el retraso de su apertura, hoy el rescate de la visibilidad dela antigua estructura y el cambio del piso han generado cntroversias en el Pino Suárez.

 

Y si el reto de ayer fue estar a la altura de una exigencia comercial en donde la forma de vender significaba una distinción de los mazatlecos, hoy también hay retos, desafíos y miedos. El libre mercado pondrá al Pino Suárez, con cien años de existencia, a competir con un moderno centro comercial que abrió sus puertas a escasas 2 cuadras del aún Palacio de Hierro; sin embargo los locatarios le apuestan a los bajos precios que ellos ofrecen y sobre todo a la calidad de sus productos.

 


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El Pino Suárez no descansa día y noche, porque abre sus puertas a las 5 de la mañana y las cierra a las 19 horas, y después, tanto locatarios como trabajadores se dedican a preparar sus puestos para la siguiente jornada, además de recibir la mercancía de proveedores.

 

Del mercado Pino Suárez actualmente dependen 260 familias de igual número de locatarios. Ahí se emplea a cerca de mil trabajadores en varios turnos.

 

El buen trato a quien se acerca al Pino Suárez es clave para los locatarios, de tal forma que ahora se han generado experiencias muy sentidas entre vendedores y clientes, locales, nacionales e internacionales.

 

De norte a sur en el interior del mercado, uno se interna en una variedad de olores y sabores de la carne fresca, frutas, pan, semillas o flores. Tal vez este sea uno de los atractivos para que diariamente al mercado lo visiten poco más de tres mil personas; pero también ahí hacen sus comprar personalidades del espectáculo y del arte.

 

Para la lucha política electoral este lugar ha representado un principal centro para darse a conocer, por eso todo candidato, de cualquier partido político, opta por visitar el Mercado Pino Suárez, aunque los locatarios se declaran apartidistas.

 

A grandes rasgos hemos dado cuenta de la historia y el presente de uno de los lugares más ricos en cultura y tradición de Mazatlán.

 

El Pino Suárez, antiguo Mercado Rubio, es una joya arquitectónicas no solo para Mazatlán, sino a nivel nacional en donde se le coloca como uno de los signos de la historia y la cultura, considerando el tipo de estructura del inmueble y el tiempo durante el cual ha permanecido con las puertas abiertas al servicio de la sociedad.

 

Esto y más es el Mercado Pino Suárez: uno de los mercados con más tradición en el país.


Fuente:

Mazatlán.gob.mx



Fotos:

Peche

Manuel Gomez Rubio

web


Arreglos web:

Gustavo Gama Olmos


Mazatlán, Sin.   16/08/2014

 


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                 Rodolfo "popo" Castañeda