www.amigosdemazatlan.com.mx


Mazatlecos Distinguidos

sixto_osuna_web.jpg

Sixto Osuna Paredes


Poeta

 

Fue uno de los grandes poetas sinaloenses que a muy temprana edad manifestó sus aficiones literarias, encauzadas por la amistad cercana con el doctor Enrique González Martínez, de quien fue secretario cuando el famoso lírico ocupó la prefectura de Mocorito en la primera década del Siglo 20, a punto de estallar la Revolución.

 

Precisamente el contacto con el poeta y diplomático mexicano, uno de los "siete dioses mayores de la lírica mexicana", lo animó a escribir sus primeros versos que publicó en la revista literaria Arte, que editaba el maestro José Sabás de la Mora. Fue uno de los varios intelectuales que pasó por la dirección de "El Correo de la Tarde" (1920-1923), decano de la prensa nacional, y de la revista "Mosaico", ambos publicados en el puerto de Mazatlán. Colaboró también en el vocero literario "Bohemia Sinaloense", que editó Julio G. Arce, en Culiacán.

 

Sencillo y modesto al límite en cuanto a su talento literario, fue enemigo de proclamarse poeta y menos literato, a pesar de que discutía al mismo nivel de Los Contemporáneos donde Genaro Estrada, con quien mantuvo una intensa comunicación epistolar, y Gilberto Owen, paisanos sinaloenses, tenían mesa de pista en el respetado y selecto ambiente intelectual mexicano de la primera mitad del Siglo 20.

 

Relata don Alejandro Hernández Tyler que "el profesor Enrique Félix, el gran prosista sinaloense, dijo de don Sixto Osuna en una semblanza: "Pero una cosa sí es incontrovertible: Sixto Osuna fue todo un poeta de su tiempo, de valor universal, de calidad suprema, reconocido por los críticos más exigentes de nuestra patria y de los círculos intelectuales de España, que desfilan en sus cartas con toda prestancia, provocando a su modestia radical y a la soledad de su espíritu que vivía en la geografía mínima de Villa Unión, del placer de la caza y de la lumbre tierna de los cielos de Sinaloa. Su amor por la provincia se conservó intacto. Su cariño al campesino y al hombre de ambiente popular fue perfecto y eterno. Y sobre todo, su alma de niño, su alma abrasada hasta la muerte con el verde esmeralda de los montes extraordinarios que le dieron la esencia de su fantasía interminable. Fue un personaje enraizado en su breve pueblo natal –Villa Unión– en donde pasó lo mejor de su vida leyendo, trabajando, escribiendo".

 

HUMILDE DE TAMAÑO MUNDIAL

 

Nació en la Sindicatura de Villa Unión, origen del municipio de Mazatlán, el 28 de marzo de 1871. Fue amigo íntimo y colaborador del poeta jalisciense Enrique González Martínez, quien influyó definitivamente en su formación intelectual y vocación poética. En 1896, la familia del jalisciense se trasladó a Culiacán, donde su padre fue contratado para dirigir un colegio. Años más tarde, en 1907, el joven González se instaló en el municipio de Mocorito para ejercer su profesión de médico cirujano y partero, pero por su enorme talento pronto fuer nombrado Prefecto de Distrito, cargo que le permitió contratar a su amigo como secretario. Fue entonces cuando el jalisciense publicó tres libros: el parnasiano "Lirismos" (1907); el de la contemplación "Silénter" (1909), al que precisamente Sixto Osuna prologó; y "Los senderos ocultos" (1911), obra que lo colocó en un lugar importante dentro de la literatura mexicana. Junto con Sixto Osuna dirigió la revista literaria "Arte". En 1917, con Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, publicaron "Pegaso".

 

La escritora jalisciense Chayo Uriarte de Atilano se hizo acreedora al premio Sixto Osuna de literatura en los Juegos Florales del Carnaval de Mazatlán de 1955, que otorgaba el Ayuntamiento de Mazatlán, con su trabajo "Ausencia sin Olvido".

 

Unos meses antes de morir, decidió entregar sus originales en custodia a su amigo Enrique Pérez Arce, quien trató de publicarlos sin éxito. Algunos de sus poemas y escritos fueron editados por "El Correo de la Tarde", años después. Solamente se han rescatado unos 17 poemas publicados en periódicos y revistas que la UAS reunió en el pequeño libro "Arcón Lírico".

 

Las dos poesías más conocidas de Osuna son "La Tarde Apacible" y "La Dolorosa", que fueron publicadas en la antología sinaloense de Ernesto Higuera, editada por el Gobierno del General Gabriel Leyva Velázquez. De manera póstuma se conocieron otros textos literarios, como el drama "Pasión, representado en 1926 en el teatro Rubio, hoy Ángela Peralta, y el cuento "La Ilusión del Terruño", dedicado a su pueblo natal.

 

Desafortunadamente también está perdido el correo epistolar que sostuvo con Genaro Estrada, González Martínez, Amado Nervo, Ramón Ponce de León, entre otros. Las pocas misivas que aún obran de poder de la familia revelan interesantes aspectos de sus personalidades, sus pasiones, sus puntos de vistas sobre problemas y personalidades de su tiempo.

 

Fue sin duda un poeta de valor universal, de gran sensibilidad, cuyos exquisitos versos conjugaban "un hondo sentido místico y religioso forjado en su tránsito juvenil por el seminario conciliar de Culiacán, a lado de un fraseo liberal, producto del amor por su provincia, del cariño al campesino y al hombre del ambiente popular", laicismo que se acentuó a su paso por las aulas del Colegio Civil Rosales, según opinión de Enrique "El Guacho" Félix. A diferencia de otros, nunca perdió el contacto con su Patria Íntima, que llevó en el regazo hasta la muerte, como lo descubre en el siguiente poema:

 

Yo soy un provinciano

 

Yo soy un provinciano devoto del celaje,

 

Amigo de los campos y de la soledad.

 

Mi espíritu es hermano del rústico paisaje

 

Y siente un instintivo desdén por la ciudad.

 

Amo infinitamente los crepúsculos graves

 

De los soles que expiran en un rojo martirio,

 

Y las albas amorosas de blancura de lirio

 

Ungidas por el coro de cristal de las aves.

 

Departo con los árboles del bosque rumoroso;

 

Son buenos camaradas que comparten mi amor.

 

Envidio al rey lunático que al árbol más hermoso

 

Puso un collar de oro y una guardia de honor.

 

Hay huellas todavía del pasado de los dioses

 

Por selvas milenarias. A veces imagino

 

Que Apolo pronunciara su verso sibilino

 

Y fueran tras las ninfas los sátiros veloces.

 

Alguna vez mi ensueño me finge minotauros

 

O faunos que en la danza recreándose van.

 

Atruenan la llanura tropeles de centauros

 

Y es un raudal divino la flauta del dios Pan

 

Una importante calle del Centro Histórico del puerto, que antes se conoció como La Calle del Oro, donde se concentraban los lingotes de metales preciosos que salían hacia Europa, lleva su nombre, así como también la Sociedad Mutualista de su pueblo natal y varias escuelas en el estado.

 

Don Sixto Osuna murió en paz el 29 de abril de 1923, y aunque no ha recibido el mejor homenaje que sería rescatar su obra y difundirla, es recordado con respeto por muchos sinaloenses que lo reconocen como un poeta universal.



FUENTE:

 

(Semblanza del libro La Patria Íntima/Todos Somos Sinaloa de Mario Martini)


arreglos web:


Gustavo Gama Olmos


22/10/2013

 













.