Sin duda alguna, uno de los  más sobresalientes ciudadanos del puerto lo es:

 

Raúl Rico González

 

 

" Creador de los Carnavales Modernos"

 

Un buen día de 1975, Raúl regresó a Mazatlán luego de terminar sus estudios, entonces su padre le dijo que ahora le tocaba a él organizar los juegos florales; fue así como se inició en el arte del Carnaval.

 

"Fue en el 75 cuando regrese a Mazatlán de estudiar mi carrera y mi papá me dijo que ahora me tocaba a mi, así fue como comencé originalmente, aunque después me fui de Mazatlán tres años y tuve otros trabajos", señala.

 

“Del hacer cultural al escaparate artístico”

Las intenciones de un entretenimiento serio en materia de cultura son ya una constante en Mazatlán. Espacio turístico que no logra aún proyectar en su totalidad esa atractiva forma que ha ido tomando desde hace ya unos años.

En esa construcción de los foros, siempre bajo la mirada de posturas políticas. El trabajo de lo que hoy es el Instituto de Cultura Turismo y Arte de Mazatlán se destaca. A su cabeza, la trayectoria de un valioso elemento: Raúl Rico González; quien nos muestra en esta charla, un poco de lo que el Instituto puede decir sobre sí mismo.

Desde ese 2005 en que fue creado integrando la Dirección de Difusión Cultural, el Centro Municipal de las Artes, CODETUR, bibliotecas y la administración del Teatro Ángela Peralta se percibe su apuesta por la continuidad de un proyecto.

“La creación del instituto de cultura tuvo como propósito disminuir la dependencia de los gobernantes en turno. El consejo de administración está integrado por representantes de diferentes partidos y grupos. En la medida en que el consejo ejerza su autoridad y conserve los propósitos de la política cultural del instituto, estaremos garantizando que las cosas se hagan y se hagan bien. A medida en que se pueda disponer más de recursos propios habrá más posibilidades de garantizar su permanencia a largo plazo.” comenta Raúl Rico sobre el proyecto cultural mazatleco.

El activo calendario del año que termina parece revelar un proyecto edificante y en crecimiento. Para  acercarse a las opiniones desde dentro el pretexto es entonces el reconocido Festival Cultural.

“El Festival Cultural Mazatlán nació hace 12 años para intentar llenar el vacío que dejó el festival cultural Sinaloa. En esa entonces, el Festival tenía como propósito utilizar a los grupos del Centro Municipal de Artes para darles un foro; desde entonces el objetivo  se ha cumplido.  Sin embargo llegó un momento donde no fue suficiente tener grupos locales para llenar espacios, hemos tenido que buscar cumplir con varios propósitos más allá de ser un foro para estos grupos, abriéndonos a grupos del exterior.”

La insistencia en llamarlo un proyecto se manifiesta en una conciencia que aquí, se percibe como la preocupación por la formación. “Quizá el objetivo más importante es y ha sido crear públicos. El poder llegar a donde normalmente las actividades artísticas no llegan, especialmente las artes escénicas.  Se crearon entonces, desde la edición pasada programas como cultura en la educación, cultura en la historia y cultura en tu casa; la intención ha sido buscar lugares diferentes y acercarse a la gente.” Comenta Rico.

“De su mano ha venido la parte medular del festival; los grandes eventos. Aquí está el principal éxito del festival que es elevar el nivel de las presentaciones. Hubo programas de artistas profesionales de calidad internacional, y uno de artistas locales con artistas de nivel nacional para que la experiencia de actuar juntos sirviera también a los alumnos locales.”

Pero no todos los consumidores perciben el abanico de opciones de la misma forma. Las pugnas políticas han tomado los matices propios de las actividades públicas y la crítica se ha hecho presente algunas veces insistiendo en la grandilocuencia. A esto Rico responde “Yo creo que esas críticas van más con lo político que con la realidad. Nosotros aportamos recursos para que un fondo ciudadano maneje proyectos que son para apoyo a cosas inmediatas. Para grupos pequeños que no están ligados con nosotros. No todo está vestido de oropel. Todo puede concretizarse en que no se le están quitando recursos a nadie, estamos manejando los mismos presupuestos que se manejaban anteriormente, así de fácil.”

Mazatlán se aparece como una de las posibilidades con mayor crecimiento a largo plazo. La inversión, el desarrollo y la población flotante lo demuestran. La labor del Instituto de Cultura y sus antecesores contribuye de manera notable a este impulso. Entre las opiniones divididas, uno, como consumidor del hacer cultural y como habitante mazatleco se aventura a subrayar los aspectos positivos, sin filiación ni intención política, y solo por el placer de aplaudir lo que a uno, como a muchos más, ha traído este importante desarrollo. 


Por: Mario Hinojos L

www.mazatlaninteractivo.com

 

 

 

 

 

 

Los carnavales de Raúl Rico

Enrique Vega Ayala

Cronista Oficial de Mazatlán

 

A partir de 1987 los carnavales tienen sello distintivo gracias a la visión creativa de Raúl Rico. Aunque los de 1988 y 1989 no estuvieron en sus manos, “La máquina del tiempo” que se descarriló en 1987, retomó la vía en 1990 y se tomó un nuevo respiro, tras hechizar a los mazatlecos el 2007.

 

Pueden alegar que él no estuvo personalmente al frente en la organización de los carnavales de 1994, 1995 ni en los de 2002 a 2004; pero, ya había formado escuela y hasta sus impugnadores y sustitutos terminaron realizando imitaciones, las más de las veces poco afortunadas. Por eso es posible decir que estos 20 años son ya toda una época en la historia de nuestra máxima fiesta: la de los carnavales de Raúl Rico.

 

Olas Altas: La fiesta con seguridad.

 

La fórmula que se aplicó para revertir la degradación de la fiesta popular fue su articulación a los cánones de los espectáculos masivos de bailes y conciertos de música grupera en boga, con la adopción de exigencias de seguridad estricta y se le colocó en mejores condiciones para satisfacer la demandada reordenación financiera. Con todo ello la zona carnavalera adquirió una ambientación festiva acorde con las formas modernas según las cuales el sonido se “escucha” mejor si se siente la vibración sonora.

 

La música continua y la iluminación de los templetes generan un ambiente aceptable para las nuevas generaciones de carnavaleros. Ya no tienen que “jalar la tambora” ni esperar a que otros lo hagan, con el módico pago de la entrada tiene garantizado el elemento sonoro para el baile.

 

En términos económicos, la borrachera carnavalera “entre vallas” contribuye de manera muy importante a los ingresos necesarios para realizar la fiesta. La delimitación del área del festejo con vallas ya estaba dada cuando Rico la redimensionó, en buena medida, con la creación y operación del contrato de exclusividad en la venta de cerveza, puesto en práctica con excelentes resultados durante estos años. La guerra de marcas suscitada en 1998, más allá de lo anecdótico, evidenció la importancia adquirida por esta exclusividad para las empresas cerveceras; y, los montos alcanzados en las licitaciones de los últimos años muestran lo valioso de esta medida.

 

Los desfiles ordenados y a tiempo

 

Para darle a los desfiles de carnaval el mayor lucimiento posible, por su carácter de actos centrales del carnaval, se adoptaron medidas a fin de que sólo participaran alegorías y que transcurriera con fluidez; se creó la avanzada comercial y se eliminaron los cascaronazos y las “espumas”. Se promovieron mejoras sustanciales en la participación de las comparsas. Se cuidó hasta el mínimo detalle del vestuario, sonorización e iluminación de los carros. La uniformidad temática contribuyó a darle armonía a todo el conjunto de alegorías.

 

Se cambió el carril para el tránsito del desfile, del arroyo junto a los hoteles, al de junto al mar. Tras muchos intentos infructuosos, se consiguió someter al orden a los constructores de carros y a los participantes para iniciar a tiempo la parada. La revalorización de la tambora, gracias al éxito de la música grupera, contribuyó a que se contaran de nuevo con suficientes bandas de viento dispuestas a acompañar, a pie, los desfiles e, incluso, para amenizar, por tramos, la espera entre el público por toda la Avenida del mar, lo que se impulsó en los últimos tres años del periodo.

 

La permanencia de Rigo Lewis en la confección de las carrozas y buena parte del resto de los carros, garantizó la persistencia del estilo arraigado en el gusto popular; pero, al mismo tiempo se introdujeron cambios en los monigotes y arcadas ornamentales

 

Ceremoniales dancísticos y conciertos en las coronaciones

 

Se recompusieron los ceremoniales de las coronaciones, tanto por la cantidad de público que puede asistir, como por el estilo entre revista musical y gala de ballet. Se dejaron atrás los programitas tipo festival escolar para introducirlas las precisiones técnicas de una puesta en escena profesional y de alta calidad artística. Los espectáculos complementarios perdieron el formato heredado de “Siempre en Domingo”, con su “colage” de grupos, humoristas, y cantantes, para promover conciertos de músicos y artistas de renombre.

 

Música, pirotecnia y mal humor

 

El Combate Naval se reconfiguró hasta alcanzar las características de un festival pirotécnico-musical de calidad excepcional; y se retomó el simbolismo del Mal Humor, con todo y proclama que ya había caído en el olvido.

 

El programa cultural

 

Se consolidó y magnificó el programa cultural del carnaval de Mazatlán como ventaja comparativa frente a otros carnavales. Los Juegos Florales nunca antes tuvieron el brillo que han alcanzado ahora. Se cuidó como niña de los ojos el Premio Mazatlán de Literatura, hasta el punto de abrirle su propio espacio ceremonial. Además de se creó el Premio de Pintura y la exposición colectiva correspondiente, bajo el nombre de maestro Antonio López Sáenz.

 

La organización eficiente

 

Finalmente, se logró la reestructuración de CODETUR como institución pública administrada bajo principios organizativos y financieros modernos. Se le convirtió en Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte, que rápidamente se constituyó en ejemplo de organismo cultural, y creó secuelas en todo Sinaloa.

 

Los esfuerzos desplegados a lo largo del periodo han ido generando frutos, tanto por el aprovechamiento adecuado de la experiencia acumulada como por la capacidad demostrada para atender las críticas, para corregir los desaciertos ocasionales y superar los obstáculos. La tradición carnavalera mazatleca no ha sufrido merma alguna en lo esencial al adaptarse a los requerimientos de estos tiempos de mercadotecnia, comunicación de masas y digitalización. La comunidad vive el carnaval de acuerdo con los cánones actuales del trato social. Hoy, se gobierna la fiesta conforme a reglas elementales para garantizar la mayor seguridad posible a los participantes; y, se administra buscando el equilibrio financiero socialmente demandado a una empresa pública.

 

 

 

 

Raúl Rico González

* Tiene Maestría en Administración de Empresas por la Universidad de Texas, campus Austin.

* Es presidente del Consejo de Administración del Instituto Cultural de Occidente desde 1988 y de Radio Cultura desde 1991.

* Fue presidente de Codetur en 1986, de 1990 a 1994, de 1997 a 2001, y en 2005 .

* Docente en diferentes universidades e instituciones de Mazatlán.

* Consejero electoral en diversas ocasiones.

* Organizador y moderador de debates entre candidatos a distintos cargos de elección popular.

* Incansable promotor cultural de Mazatlán.




Por Gustavo Gama Olmos    


recuperado 11/09/2013  

 

  

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MAZATLECO DISTINGUIDO

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