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Historias Mazatlecas

Paseo Claussen


Antecedentes de su Creación

En reconocimiento de la labor de Claussen al frente de la Junta se decidió bautizarlo con su nombre, que todavía conserva. En sesión del cuerpo municipal de Septiembre 7 de 1910 y a proposición de regidor Lic. Eutimio B. Gómez, el Ayuntamiento aprobó: 


Primera

En sesión extraordinaria a la que se dará solemnidad debida y que se verificará a las once de la mañana del día 18 de los corrientes, en nombre de la ciudad dése un voto a la Junta de Mejoras Materiales y con gracias al Señor Don J.G. Claussen, Presidente de la propia Junta de Mejoras Materiales, por su iniciativa y constantes esfuerzos para dotar a Mazatlán de los paseos del Centenario y Claussen.

Segunda

Celebrada la mencionada sesión, entréguese una copia impresa de la misma al Señor Claussen, por una Comisión del Ayuntamiento, la que también invitará al propio Señor, para que se digne asistir a la referida sesión. “El día 18 del propio mes y bajo la presidencia del regidor Guillermo Haas, por enfermedad del presidente José S. Berúmen y licencia del vicepresidente, Dr. Enrique M. Aldana, “El C. Presidente nombró en Comisión especial a los C.C. Regidores Gómez y Peña para que introdujeran a Señor Jorge G. Claussen en el salón de sesiones.

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En seguida el ciudadano Presidente dijo: “La Ciudad de Mazatlán, gracias al empeño y dedicación de la Junta de Mejoras Materiales de que sois digno Presidente, cuenta, además de otras mejoras de utilidad pública, con las bellísimas Paseo del Centenario y Paseo Claussen, muy dignas de la admiración de propios y extraños. “Teniendo en cuenta este H. Ayuntamiento el eminente servicio que se ha hecho al ornato de Mazatlán con los paseos mencionados, y el desinterés y el esfuerzo desplegados para la ejecución de las obras necesarias, ha acordado dar un voto de gracias a la progresista Junta que presidís y que se haga una mención especial de vos por vuestra iniciativa y constante esfuerzo en dotar a la ciudad de las expresadas mejoras.

En cumplimiento, pues, de ese acuerdo, en nombre de Mazatlán, el H. Ayuntamiento de este Distrito, por mi voz os da el más sincero voto de gracias por vuestra labor decidida en pro del embellecimiento de esta ciudad y os suplica que hagáis extensivos los sinceros agradecimientos del Municipio a los demás miembros de la Honorable Junta que presidís. 

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Ya la autoridad municipal había premiado a Claussen por su participación en la construcción del paseo y lo había bautizado como Claussen y sin embargo, no había ninguna disposición del Cabildo que autorizara tal nombre. No fue sino hasta en la sesión de Septiembre 21 cuando el ingeniero Natividad González, regidor Comisionado de Ornato y Comodidad propuso que el paseo situado entre la terminación Poniente de la calle Guelatao y la terminación también Poniente de la calle Ignacio Zaragoza, circundado el Cerro de la Nevería, se denominará Paseo Claussen. ”En el transcurso de la misma reunión se aprobó recibir el mirador que ofreció Luis B. Canobbio a nombre de su familia “que lleva el ilustre nombre de allende, y que ha sido construido sobre picacho del hermoso paseo Claussen. 

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 “En Noviembre de 1954 se iniciaron los trabajos de ampliación y pavimentación del paseo, que lo dejaron como lo conocemos ahora, con pavimentación de concreto hidráulico y camellón central en una extensión que se prolongó hasta entroncar con la Avenida del Mar.

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En busca de sus raíces

Un bisnieto de Jorge Claussen visita Mazatlán

Consuelo Lizárraga


                                           12-08-2010



Los mazatlecos  siempre  han querido saber más de la historia que  hay alrededor de 

Johann Georg Claussencreador de los paseos del Centenario, Olas Altas y del 

que lleva su apellido.

 

Precisamente, para conocer el famoso paseo que lleva el nombre de su bisabuelo y 

estar en el lugar donde  nació Hermann, el padre de su madre, es que el financiero 

André Mütter Claussen vino desde Frankfurt a Mazatlán.



 

 

Él vive en la ciudad alemana con su esposa, la española Maite Ocaña Wilhelmi y sus pequeños hijos, Roberto, Juan y María, quienes ahora se encuentran en Madrid de vacaciones, así es que, aprovechando un viaje de negocios a la Ciudad de México, André se descolgó un fin de semana a Mazatlán.

 

Y estaba en el hotel-boutique que se ubica en donde termina el Paseo del Centenario, para contar parte de la historia que falta por saber acerca de los Claussen.

 

¿Vino en busca de sus raíces?

 

"Desde que tengo uso de razón, siempre, en mi casa, se habló de Mazatlán. Existen muchas fotos de familia tomadas aquí, y me acuerdo especialmente de una que refleja una carroza adornada. Ahora sé que es muy importante el Carnaval. Se contaba que mi bisabuelo manejaba la Casa Melchers, también era propietario de 16 mil de las 32 mil acciones que la Casa tenía en la Cervecería.

 

"Allí estaba Melchers Sucesores, en la parte de arriba vivían ellos", dice, señalando hacia atrás del edificio, en donde ahora se ubica el Poder Judicial de la Federación.

 

"Mi bisabuelo no sólo tenía fama de ser inteligente y muy buen empresario, sino que era un gran bromista. Mi madre, Edith, platica una anécdota de familia, que cuando chico me impresionó muchísimo. En casa de los Claussen Sowerbûtts tenían una culebra para cazar a los roedores, el reptil, a la hora de la comida, se acercaba a la mesa, y mi bisabuelo le daba cualquier cosa de comer como si fuera un perro. La broma que le encantaba hacer, cuando tenían invitados de Alemania, era que siempre sentaba al huésped en su lugar, entonces cuando servían la comida se acercaba la limacoa y el visitante se llevaba el susto de su vida.

 

"También se dice que era un gran altruista y yo creo que con una visión muy amplia. No solo por el tema del paseo, sino que ayudó en la evolución de la ciudad con la idea que fuera un sitio donde la gente viviera bien, como la canalización, y él fue el que básicamente la hizo".

 

André se refiere a que su ancestro diseñó, como técnico que era, el sistema de agua y drenaje, estando al frente de la Junta de Mejoras Materiales de Mazatlán.

 

¿Que fue de los Claussen?

 

"En 1913 muere mi bisabuelo de un tumor cerebral, debió ser un cosa fulminante, tenía 38 años. Entonces la viuda, mi bisabuela, Carlota Sowerbûtts, se ve sola con siete niños, estaba la Revolución Mexicana y la vida no era fácil, así es que ella liquida su patrimonio y se va a Bremen. Su familia provenía de un pueblo cercano al puerto alemán, aunque ella había nacido en Mazatlán. Todos ellos eran muy mazatlecos, siempre hablaron español".

 

Y luego nos ilustra con más información.

 

"Carlota Augusta Sowerbûtts se casó aquí con Johann Georg Claussen, y aquí nacieron sus hijos, María Carlota, en 1886; Georg Wilhjelm, en 1901; Gerhard Franz 'Lolo', en 1902; Kätie Mathilde, en 1904; Flora Claudine, en 1906; Hermann Dietrich, (abuelo de nuestro entrevistado) en 1908 y Serene Emma Henriette, en 1913.

 

"Mis padres, Roberto y Edith, se conocen en Colombia; él, hijo de un austriaco que emigra durante la gran depresión de los años 20, y ella hija de alemanes, Hermann Dietrich Claussen y Emmi Antonie Alice Knothe, que también habían emigrado a Colombia.

 

"La emigración de alemanes a Colombia y otros países de Sudamérica sucede porque en ese tiempo todavía existían los señores feudales, cada uno cuidaba su entorno y no dejaban progresar a nadie. A principios del Siglo 19 comienzan las pequeñas revoluciones y también el éxodo. Supongo que Jorge Claussen fue la estela de algún colega. Los Sowerbûtts eran dueños de la Mercería Alemana en Mazatlán, también tenían propiedades mineras, comerciaban metales preciosos y de ahí la raíz de su fortuna en ese momento".

 

Y relata que cuatro años después de la llegada de su bisabuela Carlota a Bremen, con sus hijos, estalla la Primera Guerra Mundial. Entonces pierde su fortuna, pero su familia era acomodada y estaba muy relacionada con la burguesía. Su hija, Carlota "Tatá", se casa con el propietario de la fábrica de chocolates Hachez, que todavía existe y tiene mucha fama. Käti se casa con un industrial de apellido Rohrer. Serene se queda soltera y hasta el fin de sus días fue dueña de una librería en Bremen.

 

Los hijos varones escogen como destino alternativo Colombia y después de la Primera Guerra, Johann emigra a Manizales, donde establece una industria textil. Guillermo se va a Cali y se dedica básicamente al comercio.

 

"Los dos se casan con colombianas. Mi abuelo Hermann emigra a Bogotá, pero ya viene casado con mi abuela. Él se dedica a todo tipo de cosas que tienen que ver con la agricultura, durante un tiempo trabajó para los laboratorios Schêring, vendiendo agroquímicos. En un tiempo tuvo un rancho en donde criaba caballos para producir antídotos contra el veneno de culebras. Al final pone una pasteurizadora de leche. Siempre tuvo contacto directo con ganaderos como proveedor. El muere realmente joven, más o menos a los 60 años.

 

"Yo soy el hijo mayor de Edith Claussen y Robert Mütter, luego siguen mis hermanos, Karen, Cristhian y Thomas. Mi padre siempre trabajó para Siemens. Como es tradición, a donde quiera que nativos de Alemania vayan, nos educamos en el Colegio Alemán de Bogotá. Cuando me gradué de preparatoria, la situación en Colombia se había vuelto muy complicada, el narcoterrorismo y todo eso. Mis padres me animan, por decirlo de una manera positiva, a que me fuera a estudiar a Wûerzsurj, una pequeña ciudad universitaria al sur de Frankfurt, ahí me gradué en Empresariales.

 

"Siguiendo un poco la tradición, trato de colocarme en una empresa alemana con nexos en Latinoamérica y empiezo a trabajar en Deutche Bank, pero no me mandan a América, sino a la subsidiario Euro Hypo, en Luxemburgo, luego a Madrid y a Lisboa, en donde vivo dos años. En España conozco a Maite y me caso.

 

"La empresa financia, inversión en bienes raíces, edificios de oficinas y centros comerciales, de un momento a otro el banco decide ampliar sus actividades a Latinoamérica, cuando yo pienso que nunca se iba a dar esa posibilidad. Había uno que otro que hablaba español, pero el único que realmente lo hacía era yo. Ahora tenemos una oficina en México, donde hemos financiado varios proyectos".

 

¿Se imaginaba así a Mazatlán?

 

"Me ha gustado mucho y también el cómo se preocupa Mazatlán por su pasado, están todos los edificios históricos, las casas que están arreglando. Desde hace tiempo estoy viajando a México cada dos meses y duro una semana, no se había dado la oportunidad de venir.

 

"En 1996 lo hizo mi familia, y como decimos en Colombia, 'por pendejo no vine', andaba con novias y esas cosas. Ahora he tenido la suerte de conectarme con este hotel. Cuando vi la promoción que hacen por internet, dije, 'es el momento', y ahora, aunque un poco sin planearlo, estoy aquí. Lo primero que hice al llegar fue ir al Paseo Claussen y tomarle una foto, en cualquier libro de historia de Mazatlán que abras encuentras a mi bisabuelo como uno de los padres de la ciudad y es superemocionante".

 

Le menciono el monumento que se encuentra en Avenida del Mar con la primera olla de cobre que se usó para fabricar cerveza y recordó que el 14 de marzo de 1900, Melchers & Sucesores, Emilio Philippi, Jorge Claussen, Jacobo Shulhe, Germán Evers, Alejandro Loubet, Federico Marburg y Carlos Bolken fundaron la Cervecería del Pacífico.

 

"Este puerto del Pacífico siempre ha quedado muy lejos de Alemania, creo que la cerveza es un gran negocio, pero en ese momento lo hicieron para su propio consumo. El negocio principal de ellos fue la minería, las demás cosas que se hacían eran para estar más cómodos", afirma.

 

Como para no sentir el calor que ahora sentimos

 

"Tal vez", dice sonriendo, mientras suda a mares. Le decimos que de octubre a mayo tenemos el mejor clima del mundo.

 

"Quiero venir con mi familia. Roberto, mi hijo de 8 años, se llama así en honor a mi padre; Juan, de 6 años, en honor al padre de Maite, y María, que lleva el nombre tradicional en mi familia, tiene 3 años.

 

¿María es la adoración de su padre?

 

"Entre paréntesis, existe por insistencia del padre, porque mi mujer se sentía bien así con dos hijos y yo quería una niña, tuvimos esa suerte".

 

El tiempo ha pasado sin sentir, André tiene que prepararse para emprender el regreso al D.F. Nos despedimos con un hasta pronto, porque de seguro regresará.

 

Él vino en busca de sus raíces, pero su mirada lo delata, se ha enamorado realmente de nuestro puerto.







FUENTE:

Mazatlán Interactivo


Noroeste 

Consuelo Lizarraga


FOTOS:

Manuel Perez

peche

Manuel Gomez Rubio

web


Arreglos web

Gustavo Gama Olmos



Mazatlán, Sinaloa

4 de Enero de 2014























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                          Rodolfo "popo" Castañeda