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Historias  Mazatlecas




La Cordeliére



Los invasores Franceses aunque encontraron una férrea oposición de parte de los ejércitos liberales, continuaron su avance amenazador hacia la capital de la República, frente a esta apremiante situación el Presidente Juárez, considera conveniente reforzar la defensa de la patria y así tratar de frenar el impetuoso avance francés. En ese sentido solicita ayuda urgente a los Gobernadores de los Estados y en respuesta a su llamado se organizo la Brigada Sinaloa, que se embarca del Puerto de Mazatlán el día 26 de Enero de 1863 a bordo de los navíos nacionales, “Conde Cabaut”, “María” y la goleta americana “Alerta”, no sin antes dejar una guarnición bien pertrechada para la protección del Puerto.





















 

 





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la D'Assas y el Diamond se están preparando para forzar la entrada de la fortaleza, 

mientras que la Victoria y el Lucifer,  baterías de relieve, cañonean el campamento de las tropas enemigas

 

Lo anterior aunado a que por Mar el puerto era acechado por una poderosa escuadra naval, la que se hacia acompañar por un ejercito conformado por los mas aguerridos y fogueados soldados del Imperio Francés; Todos ellos supervivientes de las famosas batallas de Magenta, Austria (4 de Junio 1859) y Solferino Italia (24 de Junio 1859), temibles guerreros de nacionalidad Austríaca, Francesa y Argelina, de fama bien ganada, sanguinarios, despiadados y con unas ansias terribles de desembarcar y acabar con toda resistencia Mexicana.

 

Ante  esta  grave situación  que se presentaba, en  el que la superioridad  militar y  estratégica  era  demasiado  evidente, el Gobernador, Coronel Antonio Rosales, decide dejar indefensa a la ciudad y con el mayor sigilo a las 3 de la mañana del día 13 de Noviembre de 1864 abandona la plaza.

 

Al darse cuenta de la huida de Rosales, las fuerzas de Manuel Lozada, empezaron a lanzar luces de bengala y a encender grandes fogatas como señales de advertencia a los navíos franceses. Al amanecer los barcos de guerra francesa empiezan a bombardear a la indefensa ciudad, los 36 cañones de la Fragata “El Diablo” disparaban sin cesar, al unísono el resto de las corbetas y fragatas se unen a ese concierto de fuego varios edificios son alcanzados por la metralla y el Fuerte 31 de Marzo sufre varios impactos directos; por lo grave de la situación se alzo una bandera blanca de tregua, que las fuerzas francesas afortunadamente respetaron; Esto sirvió para que los Cónsules de Inglaterra, España, Alemania y los Estados Unidos se pudieran entrevistar con el Capitán Kergrist, para informarle que la plaza estaba desocupada. Al mismo tiempo que esta reunión se llevaba a cabo, una comisión de notables del puerto se entrevistaba con el temible “Trigre de Alica” con el mismo propósito.

 

Las fuerzas imperialistas al finalizar el encuentro con los cónsules extranjeros, ordenaron el desembarco de 1500 hombres, con instrucciones de posesionarse en los lugares estratégicos de la ciudad. El mercenario y traidor Manuel Lozada, por el contrario salió a perseguir al Coronel. Antonio Rosales y le dio alcance en la “Puerta del Habal”, pero fue rechazado con bravura por las tropas liberales, las que después de esta breve escaramuza, se dirigieron al Poblado del Quelite para juntar fuerzas con el General. Ramón Corona, quien en ese entonces era el jefe militar del Estado de Sinaloa.

 

Al día siguiente del desembarco por instrucciones del Jefe Político de Invasión Francés el Vizconde Du Munier, se juntaron los vecinos notables del puerto con el objetivo de seleccionar entre ellos al que serviría de Prefecto del Ayuntamiento; Recayendo esta responsabilidad en el Sr. Andrés Vasavilbaso, quien se comprometió a llevar un gobierno proclive al Imperio Mexicano del Archiduque Fernando Maximiliano y su enigmática Carlota Emperatriz. Este personaje, Andrés Vasavilbaso era miembro de la familia que también había colaborado con las fuerzas americanas de ocupación, durante la guerra con los Estados Unidos en el año de 1846 y al igual que en esa anterior ocasión su actuación fue dócil, pasiva y de gran colaboración y tolerancia hacia las fuerzas Francesas de ocupación.

 


Fragata La Cordelière 1860

 

La  mañana  del  veintiocho  de  marzo, miércoles  de  semana  santa, salió  de  atrás  de  la  isla  de  Venados  la  Cordeliere,

a su alrededor se encontraban catorce lanchas de desembarque; al acercarse a tierra los invasores franceses abrieron  fuego contra los soldados mexicanos, éstos ya les esperaban y respondieron con seis obuses. En un momento once de las lanchas se dirigieron hacia la izquierda quedando sólo tres en la escaramuza. El capitán Marcial Benítez y sus hombres, con dos obuses enfrentaron las lanchas en el mar, mientras que el capitán Jesús Gamboa y dos batallones fueron a enfrentar a los franceses que ya se encontraban en la playa. Sobre la arena los mexicanos disparaban sus armas mientras avanzaban. El capitán Gamboa formó a sus hombres en batalla y el fuego de la fusilería se unió al de la artillería.  Éstos, al ver la imposibilidad de tomar el puerto, huían despavoridos hacia la Cordeliere. 


En tierra se oían las dianas y aplausos de los mazatlecos que presenciaban la batalla. 


El coronel Gaspar Sánchez Ochoa  movilizó hacia la playa el cañón de mayor alcance que tenía y en las primeras andanadas causa daños de consideración a la arrogante Fragata.

La Cordelière, no obstante, de estar herida en su costado, nuevamente dispara una andanada con sus 16 cañones hacia las baterías costeras, las que causan solo algunos daños mínimos. Las baterías de la costa de inmediato repelieron el cañoneo y aunque no fueron tan certeros como en la primera ocasión, un proyectil hizo blanco en la proa del Cordelière; ante esta situación el Capitán Francés ordeno buscar refugio inmediato en la parte posterior de la “isla del Venado”. 


Ya fuera del alcance de los cañones Mexicanos, al hacer un recuento de los daños se pudo observar que el navío se encontraba seriamente averiado y que necesitaba urgente reparación para tapar las vías de agua y así evitar que se hundiera.

 

Durante dos días la doliente Cordelière estuvo anclada en este lugar y mientras era reparada, parte de la tropa que traía para acciones de desembarco se posesiono en algunas de las accesibles partes de la isla y desde ahí hacían sentir su presencia.  

Al tercer día la Fragata salió de su refugio con la intención de atacar al Puerto, pero el fuego de las baterías costeras se hicieron sentir y ante el miedo de que la nave volviera a ser seriamente dañada, el Capitán de la Cordelière ordeno desplegar sus velas y desviar su curso, para ponerse fuera del alcance de los acertados cañones Mexicanos.

 

El día 31 de Marzo de 1864, empecinados los Franceses por tomar el Puerto, enviaron tres botes repletos de marinos, acompañados de dos piezas de artilleria ligera, con el objeto de que desembarcaran en las “Playas del Sábalo”, que además de estar alejadas no contaban con defensas artilladas; así lo hicieron y todo marchaba bien, inclusive ya estaban tomando posiciones en la playa, cuando fueron sorprendidas por un grupo de hombres armados pertenecientes a los batallones Mazatlán, Hidalgo, y Guerrero, que con valentía los atacaron y obligaron huir no sin antes causarles, varias bajas y la perdida de uno de sus cañones de campaña.

 

Este enfrentamiento obliga a los marinos Franceses a regresar apresuradamente a La Cordelière, protegidos por el nutrido fuego de los cañones de la fragata, que si bien impresiono a las fuerzas Mexicanas solo les ocasiono algunos heridos.

 

Finalmente, en  la madrugada  del  día 2 de Marzo de 1864  y  amparándose por la aun existente obscuridad, sigilosamente la altiva Fragata La Cordelière, el orgullo de la Marina Imperial Francesa y las Goletas que la acompañaban, abandonan la Bahía de Mazatlán, dejando atrás su honor y su fama y a una entusiasmada guarnición liberal, festejando este triunfo..…, que


no abría de durar mucho tiempo.



El Regreso de la Escuadra Naval Francesa


la toma del puerto de Mazatlán


La toma del puerto de Mazatlán, se convirtió en un punto de mayor importancia en la agenda militar de los invasores imperialistas franceses. Lastimados en lo mas profundo de su orgullo por el rotundo fracaso de la Fragata “La Cordelière”, ordenaron a la Escuadra Naval del Pacífico que regresaran nuevamente y conquistaran esta plaza a sangre y fuego.

 

El día 12 de Noviembre de 1864, se apareció en el Puerto, una poderosa escuadra naval francesa encabezada por la imponente Fragata “El Lucifer” y varias Goletas repletas de  tropas, escoltados  por  las Corbetas “Dolores” y Victoria  y la Temible Fragata “D’Assas”. Una vez que se fondearon en la bahía, el Capitán Francés Kergrist comandante en jefe de la escuadra, envía a un Teniente de Navío con una misiva dirigida al Coronel Antonio Rosales, Gobernador de Sinaloa y Jefe Militar de la plaza, en la que le informaba el bloqueo del puerto y le exigía la inmediata e incondicional capitulacion de la ciudad.

 

Solo habían pasado 8 meses, desde que la poderosa Fragata La Cordelière había sido rechazada exitosamente de las costas Mazatlecas, pero  desafortunadamente  para  las  fuerzas  liberales  Mexicanas la  situación  había  cambiado  radicalmente. Por un lado la ciudad estaba prácticamente rodeada por tierra por el temible mercenario, el Nayarita Manuel Lozada, mejor conocido como el “Tigre de Alica”, quien con una fuerza de 3500 hombres, apostados en el “Cerro Loma Atravesada” ejercía el control y acceso por tierra a todo lo que proviniera del Sur.

El Navío Francés "Palais" Barco Insignia de la Flota Francesa en el Pacífico. 1861

 

Nueve días después de la partida de las fuerzas Mexicanas hace su aparición en la bahía de Mazatlán, la majestuosa Fragata “Palais” que era el barco insignia de la Escuadra Francesa del Pacífico y que venia bajo el comando del Contraalmirante Nazeve. Este barco de mas de 50 cañones era escoltado por tres corbetas y solo unos cuantos días antes habían activamente participado en el bombardeo del Puerto de Acapulco, en apoyo del desembarco de considerables contingentes de tropas, de la famosa Legión Extranjera Francesa.

 

Los buques franceses estuvieron poco tiempo en la Bahía de Mazatlán y al parecer decidieron retirarse, por considerar que no contaban con las fuerzas de desembarco suficientes, para hacer frente a la guarnición liberal y a la vez garantizar la toma fácil de la plaza.

 

Durante lo que resto del año (1863) la zona del Pacífico estuvo tranquila, por el contrario los esfuerzos de guerra Franceses se concretaron a consolidar el control militar del centro del País. Lo que finalmente logran el 10 de Junio de 1863, día en que las tropas del invencible y poderoso ejercito Imperial Francés, hacen su entrada triunfal a la Ciudad de México.

 

No es sino hasta los primeros meses del año de 1864,cuando se corre el insistente rumor de una eminente incursión al Puerto de Mazatlán por las fuerzas navales Francesas, la razón por lo que esto se veía venir se debía a que Mazatlán tenia un importante valor estratégico, político y comercial. El puerto era, el principal atracadero del Pacífico Mexicano, por lo que se volvía imprescindible y necesario que los franceses tuvieran su control absoluto, ya que solo así afianzarían su presencia en el Noroeste de México.

 

Los rumores se volvieron realidad, el día 26 de Marzo de 1864, cuando sorpresivamente hace su aparición en la Bahía de Puerto Viejo el orgullo de la Escuadra naval de la Francia Imperial, la Fragata ” La Cordelière”, la que sin ningún aviso previo, furiosamente empieza a bombardear las fortificaciones del puerto, afortunadamente sin lograr daños importantes.

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  Agradecemos el patrocinio de nuestro gran amigo

                          Rodolfo "popo" Castañeda

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Fin de la Ocupación Francesa al Puerto de Mazatlán


Testimonios Decimononicos



La derrota de La Cordeliere en Mazatlán. Invasión Francesa

Ocho de abril de 1864.. De la fragata inglesa Carybdis, que desde días antes se encontraba en las aguas mazatlecas, salieron cuatro botes que no pararon hasta llegar a la playa. En tierra ya los esperaban más de una treintena de militares mexicanos: el coronel de ingenieros Gaspar Sánchez Ochoa; coronel Molina; capitanes Marcial Benítez y Jesús Gamboa; General Silvestre Aranda; así como Pedro Ogazón, Ignacio L. Vallarta, Enrique Pasos, Miguel Mateos, Doroteo López y dos pelotones de artillería. Todos ellos subieron a los botes y fueron hacia el buque inglés. Cuando los mexicanos abordaron éste la tripulación izó su bandera y su gallardete de guerra y dispararon salvas. Al subir al Carybdis los militares mexicanos fueron recibidos con el himno inglés Dios salve a la Reina.

A bordo, en formación de honor, el almirante Turner, sus oficiales y marineros esperaban a los mexicanos. Una corneta calló la música y uno de los oficiales pronunció el siguiente discurso: 


"Coronel de ingenieros Gaspar Sánchez Ochoa y vuestros valientes oficiales y artilleros, la bandera inglesa os saluda, porque la bandera inglesa saluda al valor donde quiera que lo encuentra, y lo que hemos presenciado es un combate imposible, audaz, temerario y altamente glorioso para los valientes hijos de México".


Lágrimas de emoción escapaban a los mexicanos al escuchar tales palabras. Inmediatamente los miembros de la marina inglesa iniciaron un simulacro de guerra en honor de los militares mexicanos. Luego vino una comida de gala.

El coronel Gaspar Sánchez Ochoa había estado presente en la batalla de Puebla del cinco de mayo, pero los ingleses no le rendían tributo por eso. ¿Qué habían hecho él y sus hombres para recibir tales honores?

A principios de marzo de 1864 un buque de guerra francés capturó en las cercanías de San Blas a un barco de bandera mexicana proveniente de San Francisco, y lo obligó a entrar al puerto jalisciense. A bordo se encontraron despachos enviados al presidente Benito Juárez. El barco francés en cuestión era una fragata de 22 cañones llamada Cordeliere.

La mañana del veintiocho de marzo, miércoles de semana santa, salió de atrás de la isla de Venados la Cordeliere, a su alrededor se encontraban catorce lanchas de desembarque. Unos pocos días antes había llegado a Mazatlán Ignacio Ramírez, El Nigromante, y desde un punto al noroeste del cerro de la Nevería presenció la batalla que se efectuó unos cientos de metros al norte.

Al acercarse a tierra los invasores franceses abrieron fuego contra los soldados mexicanos, éstos ya les esperaban y respondieron con seis obuses de 36. En un momento, once de las lanchas se dirigieron hacia la izquierda quedando sólo tres en la escaramuza. El capitán Marcial Benítez y sus hombres, con dos obuses enfrentaron las lanchas en el mar, mientras que el capitán Jesús Gamboa y dos batallones fueron a enfrentar a los franceses que ya se encontraban en la playa. Sobre la arena los mexicanos disparaban sus armas mientras avanzaban. El capitán Gamboa formó a sus hombres en batalla y el fuego de la fusilería se unió al de la artillería. El Nigromante bajó de su escondite y emocionado fue tras los soldados mexicanos que sin descanso disparaban contra los franceses. Éstos, al ver la imposibilidad de tomar el puerto, huían despavoridos hacia la Cordeliere.

En tierra se oían las dianas y aplausos de los mazatlecos que presenciaban la batalla. Ignacio Ramírez regresó al punto cerca del cerro de la Nevería y vio las lanchas francesas retornar a su barco llevando sus muertos y heridos.

Sin embargo, el saldo no fue blanco para los mexicanos ya que en una de las lanchas que avanzaba contra los franceses explotó una granada que mató a un sargento y un soldado, y dejó lesionados al capitán Miguel Quintana, teniente Cleofas Tagle y tres artilleros más.

Llegó la mañana del sábado treinta y uno de marzo y la Cordeliere se apareció de nuevo, esta vez frente al fortín del ejército mexicano. El navío recogió sus velas y desplegó su bandera de guerra. Luego disparó una bomba de ciento veinte libras que fue a caer en el camino que iba hacia el norte. Bien dirigida, la bomba causó varios heridos a los mexicanos. Sobre su caballo a la orilla del mar, el coronel Sánchez Ochoa arengaba a sus soldados. El ejército mexicano movilizó hacia la playa  un soberbio cañón de 68 libras y enfrentó la fragata. Los cañones de ésta dirigieron sus disparos hacia los servidores de nuestra pieza, hacia las colinas inmediatas y hacia el estero que lindaba al norte de la ciudad. En ocasiones el coronel Sánchez Ochoa se apeaba de su caballo y personalmente apuntaba el cañón hacia el barco francés. Durante seis horas la Cordeliere intercambió disparos con la artillería ejército mexicano, hasta que finalmente arreó su bandera y gallardete de guerra para irse a refugiar tras las tres islas seriamente averiada en su velamen, con las jarcias echas trizas, con el camarote destruido y el casco de estribor dañado por los cañonazos recibidos.

Esa noche el triunfo de las fuerzas mexicanas se vio coronada por la luna que brillaba con todo su esplendor. Pero no sólo El Nigromante y los mazatlecos fueron testigos de ambos combates. En aguas mazatlecas, prudentemente alejados del teatro de combate, se encontraban dos buques de guerra: el Carybdis, de bandera inglesa, y el Lancaster, estadounidense, por lo que sus tripulantes pudieron observar ambos combates entretenidos y azorados. De ahí el que los ingleses rindiesen honor al coronel Gaspar Sánchez Ochoa y sus hombres.







FUENTE:

Archivo municipal

Libro Mazatlán Decimononico


FOTOS:


Manuel Gomez Rubio


arreglos:


Gustavo Gama Olmos


recuperado 20/09/2013