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Mazatlecos Distinguidos

José Ramón Tirado Robles

RECORDANDO A... / José Ramón Tirado


Por: Manuel Ríos ,
Jueves, Abril 05, 2007 16:26:00 Hora GMT


José Ramón Tirado fue un torero que alcanzó los más altos niveles en México y España a finales de la década de los 50 y principios de los 60's.  Su carrera se vio opacada por el amor de una mujer, sin embargo su personalidad y sobre todo su verdad como torero siguen en el recuerdo de los aficionados. A poco más de 50 años de haber tomado la alternativa, le rendimos un merecido homenaje

José Ramón Tirado nació en el puerto de Mazatlán, en el estado de Sinaloa, el 8 de septiembre de 1932. Actualmente algunos aficionados lo recuerdan como aquél torero que empezó a construir la plaza de toros de “Buelna” en su tierra natal; también como el gran triunfador de España de 1956, hace medio siglo.

Es recordado como un torero verdad, singular, muy alegre, que transmitía a los tendidos por la pureza como realizaba sus faenas. Se distinguió por ser un torero valiente y siempre fue completo al cubrir los tres tercios.


El último homenaje público se le rindió en la Monumental de Ciudad Juárez, Chihuahua, el 28 de mayo de 2000. Esa tarde actuaron Federico Pizarro, Enrique “Cuate” Espinoza y Javier Gutiérrez “El Cachorro”, quienes lidiaron ejemplares de Begoña y Mimiahuápam. Este reconocimiento se le hizo por iniciativa del gran taurino Fernando Elizondo y José Ramón lo disfrutó mucho porque volvió a sentir el cariño del público.

Como cariñosamente le dicen sus amigos a Tirado, “El Chino”, se interesó por el toreo después de ver actuar a Conchita Cintrón y a Luis Procuna. Dos años después debutó como novillero en 1948 y al cabo de otros dos años hizo su presentación en la Plaza México, el 14 de septiembre de 1950, acartelado con dos Gonzalos: Macías y Ortuño, enfrentando novillos de Atlanta y tras pasaportar a su primero dio una vuelta al ruedo y al otro le tumbó una oreja. A partir de entonces, la carrera de Tirado creció y durante las siguientes temporadas actuó con cierta frecuencia en el coso de Insurgentes aunque de manera irregular en cuanto a resultados se refiere.



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De “mojado”

José Ramón Tirado, como hombre temperamental que es, un buen día decidió que estaba cansado de su tierra y de la lucha por torear, así que decidió abandonar sus aspiraciones y trasladarse a los Estados Unidos a trabajar y el mismo comenta lo siguiente:

“En un mes de febrero de 1955 llegué a Ciudad Juárez, ya cansado de torear. De mi Mazatlán me trasladé a la Ciudad de México y de ahí a esa frontera para cruzarme a los Estados Unidos y así irme a trabajar con un amigo de nombre Bernie Stein que me ofreció empleo en su fábrica de lámparas que tenía en Montebello, California. Al llegar a Juárez recuerdo que dormí unas cuantas horas en un hotel y cuándo me levanté salí a la puerta y pregunte la hora; ni reloj traía y me dijeron que eran las 10 de la mañana. Estaba nublado y hacía mucho frío pero sabía que en Ciudad Juárez se daban toros todos los domingos del año, entonces rápido me dirigí a la Plaza "Alberto Balderas", al pasar por el restaurante "La Sevillana" me encontré con el picador de toros Alberto Olvera “El Charro”, quién ya me conocía ya que anteriormente yo había actuado de sobresaliente en esta plaza en una novillada en que toreó la norteamericana Betty Ford y al hacer un quite por gaoneras recibí una cornada. El picador Olvera me dijo que fuera a la plaza rápido al sorteo ya que no había llegado el sobresaliente que mandaba la Unión de Matadores desde México y me presenté con don Alfredo Holguín, quién era el empresario, al verme don Alfredo me preguntó si yo era el sobresaliente y mintiéndole le dije que sí; me comentó que si ponía banderillas y le contesté afirmativamente y me dijo que podía torear, hecho que llenó de felicidad”.


José Ramón Tirado y Lupillo de la Fuente

Ahí empezaron los problemas ya que a unas horas de actuar no traía vestido de torear, ni avíos, pero en el hotel Coper se encontró a un novillero que conocía -Rubén Blanco “El Veneno”-, quién le prestó un terno negro y oro ya viejo y los avíos para salir del compromiso. Esa tarde corrió los toros a punta de capote, banderilleó y además le dieron la oportunidad de realizar quites que fueron muy aplaudidos por el público.

Martín del Hierro, hermano de Alejandro del Hierro, gran novillero y después un excelente subalterno, siempre le sirvió las espadas a José Ramón en Ciudad Juárez. Es un personaje que tiene muy bonitos recuerdos del diestro de Mazatlán y reviviendo una tarde en especial, comenta lo siguiente: “Después de que Tirado realizó unos quites ejecutados con sentimiento, muy variados y llenos de pureza, con las banderillas estuvo extraordinario y puso la plaza de cabeza. El empresario Holguín, presionado por el Club Taurino de esta frontera, le regaló un quinto novillo al que Ramón le cortó las orejas y el rabo y salió a hombros de la plaza. Fue toda una revelación aquella tarde”.

Cuenta Ramón Tirado que al siguiente domingo ya estaba anunciado en el cartel, “en dónde tuve un triunfo más en la misma plaza porque desorejé a mis novillos y así fue como recibí contratos para actuar en El Progreso de Guadalajara, donde sume un total de 12 festejos”.

Al repercutir estos triunfos el empresario de la plaza México, el doctor Alfonso Gaona, lo llevó a su plaza en donde hizo el paseíllo otras seis tardes, la última en un mano a mano con Fernando de los Reyes “El Callao” y como dato curioso, ese mismo día por la noche los dos tendrían un nuevo enfrentamiento en el puerto de Acapulco.



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Con "Tarzán de los Monos", Johny Weissmuler, su esposa, El Pipo, 
en una fiesta ofrecida por Tirado en Acapulco 1956


Estando de regreso en la Ciudad de México, comenta Tirado, que “me habló el doctor Gaona para pedirme que pasara a su oficina para presentarme al apoderado español Rafael Sánchez “Pipo”, quién estaba interesado en apoderarme y llevarme a España. Como una bala me presente en las oficinas y él mismo me presentó con don Rafael, al que invité a que me fuera ver torear a Guadalajara y después al puerto de Acapulco en dónde le brindé un novillo a Johnny Weissmuller “Tarzán de los monos”, quién después del festejo nos invitó a su casa a cenar. Después de algunos tragos “Tarzán” se salió al jardín y empezó a gritar como lo hacía en el cine y “El Pipo” me dijo: “Vámonos hijo, porque este tío nos va a matar”.

“Después de la novillada de Acapulco, don Rafael se regresó a España a arreglar mi temporada novilleril en tierra íbéricas; yo me regresé a Guadalajara a torear un mano a mano con el venezolano Carlos Saldaña; en esa tarde fui herido por el quinto novillo al hacer un quite”.

“Al salir del sanatorio me dirigí a Ciudad Juárez, lugar dónde tenía un compromiso ya que escogí esta frontera para despedirme  antes  de  marcharme  a España, por la simple razón que ahí me hicieron sentir en casa; al día siguiente volé de 
El Paso, Texas, con escala en Nueva York y destino final en Madrid; había transcurrido justo un año de haber llegado a Juárez para tratar de cruzar como indocumentado... lo que son las cosas, ahora me sentía orgulloso de cruzar la frontera como torero para irme a torear a España”.


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La astucia de “El Pipo”


El diestro decidió quedarse unos días en la capital de los rascacielos para conocer la ciudad. De ahí le envío un telegrama a don Rafael González “El Pipo” anunciando la fecha, la hora y vuelo de su llegada a Madrid.

“El aeropuerto estaba lleno de periodistas porque esperaban un vuelo procedente de Palma de Mallorca donde venía la esposa del general Francisco Franco y su hija. Ese avión llegó casi al mismo tiempo que el de Nueva York en el que se suponía que venía yo. Al llegar todos los pasajeros salieron de la nave menos el torero y se formó un lío gordo porqué no aparecía por ningún lado. Entonces, a El Pipo, que era un zorro muy astuto, se le ocurrió comentar a los periodistas que José Ramón Tirado debió haber caído al mar en pleno vuelo. El caso es que al día siguiente la noticia de su 'misteriosa desaparición' estaba en todos los periódicos. Lo cierto era que no pude llegar a tiempo en Nueva York al aeropuerto y había pedido el vuelo".

El 15 de abril de 1956, en Priego de Córdoba, José Ramón Tirado hizo su presentación en tierras españolas. Se le dieron bien las cosas aunque no cortó las orejas por sus fallos con el acero, aunque dejó buen ambiente. Repitió el día 22 estando muy bien con sus dos novillos. En esta ocasión alternó con Saldaña, que fue herido, y José Ramón tuvo que lidiar otro astado al que cortó las dos orejas y el rabo, formando una escandalera.

En México se anunciaba como Ramón Tirado y El Pipo decidió que era mejor utilizar completo el nombre de José Ramón Tirado, que quedó escrito en letras de oro en esas tierras principalmente en Barcelona y Madrid en dónde tuvo triunfos apoteósicos.



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En Las Ventas

Se presentó en Madrid el 8 de junio de 1956 cortando una oreja a un novillo de Atanasio Fernández y repitió el jueves 12 volviendo a triunfar al cortar nuevamente una oreja a un novillo de la misma ganadería. El día 15 volvió a torear, era la tercera novillada en una semana, y cobró la nada despreciable suma de 50 mil pesetas. La plaza se llenó hasta las banderas y se colocó el anhelado cartel de “No hay billetes”. En su segundo enemigo realizó una faena de maestría, mató de una estocada efectiva y fue una locura total porque la plaza estaba llena de pañuelos. Le otorgaron las dos orejas mientras que la gente seguía pidiendo el rabo. Salió por la puerta grande. Toda la prensa, hasta la más dura, cantó con loas el gran triunfo del mexicano.

Este clamoroso triunfo en Las Ventas le abrió muchas puertas y toreó cerca de cincuenta novilladas en distintos cosos de España tales como San Sebastián, Gijón, La Coruña, Mérida. Solamente entre Palma de Mallorca y Barcelona actuó en más de treinta festejos y lo llamaron a sustituir a Antonio Borrero “Chamaco” en la feria de septiembre en Sevilla, donde iba a cobrar 200 mil pesetas por dos novilladas. Pero no pudo asistir por una operación que le hicieron en una rótula.




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Rafael Sanchez ¨El Pipo¨, en la fiesta de la boda
de Lola Beltrán y José Ramón Tirado en 1956



El amor…y el desamor

Por aquel entonces, el inteligente empresario don Antonio Algara organizó un ciclo de corridas en la plaza El Toreo de Cuatro Caminos en la llamada Feria Guadalupana de 1956, y necesitaba a Tirado, ya que había contratado a Litri, Ordoñez y a Chamaco. El Pipo preparó en contra de su voluntad la alternativa porque al novillero de Mazatlán lo necesitaban para venir a torear a México ya como matador de toros.

“La corrida de mi doctorado se realizó en Mérida, España, el 12 de octubre, coso donde anteriormente había cortado cuatro orejas y dos rabos. El cartel fue de lujo porque tuve como padrino a Antonio Ordoñez y de testigo a Litri, con toros de Manolo González. Inmediatamente después de la corrida de mi alternativa viajé a su México porque ya extrañaba mucho a mi gente”.

Después de la Feria Guadalupana el doctor Alfonso Gaona contrató a José Ramón para confirmar su alternativa en la Plaza México, siendo su padrino Litri. Tirado le brindó el segundo de su lote a la cantante y actriz Lola Beltrán, que estaba en una barrera. Por la noche, Lola la Grande les ofreció una cena en agradecimiento en un restaurante. Ahí se reunieron matadores de toros, ganaderos, aficionados y cronistas taurinos. De este brindis nació un romance entre Tirado y Lola Beltrán, que a partir de ese día lo acompañaba a todas sus corridas.

Tras vivir días de felicidad y amor, una tarde José Ramón llegó con una hora de retraso a torear en Guadalajara porque se acababa de casar con la gran Lola Beltrán, hecho que comunicó a su apoderado a bordo del avión en que viajaban a Colombia para cumplir un contrato. El Pipo, en sus pensamientos, se dijo a sí mismo “que boda más extraña” y le comentó a Lola: “Como ya eres su señora las cosas hay que hacerlas bien. Hay que celebrarlo con categoría y el rumbo que merecen los dos”, siendo el mismo apoderado el encargado de organizar una fiesta en el Hotel Prince, lugar donde se sirvieron las mejores bebidas y aperitivos. Al día siguiente los periódicos, la radio y la televisión, dieron la noticia a todo México y el mundo..




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Después de presentarse en Colombia, El Pipo viajó a España y firmó un contrato por tres corridas para José Ramón con el empresario de la Monumental de las Ventas de Madrid, don Livinio Stuyck. La suma a cobrar era de categoría: 900 mil pesetas por las tres tardes en San Isidro de 1957, el dinero que cobraban las figuras de la época.

Pasaron los meses y El Pipo no localizaba al torero por ninguna parte, hasta que por fin dio con él en Acapulco, donde estaba pasando una larga luna de miel. Voló a España y empezó a mentalizarse para su compromiso de San Isidro el año en que la feria cumplía una década de celebrarse.

Pero José Ramón estaba muy enamorado de Lola y se la pasaba en su hotel de Madrid escuchando discos de la artista. Le llamaba por teléfono y no se preparaba como debía. Llegaron las fechas de San Isidro y no pasó nada. Al contrario, “estuve mal y no sólo ahí sino también en Barcelona y Palma de Mallorca”.

Entonces sobrevino el desamor y la ruptura con Lola Beltrán. Tirado se desmoralizó y empezó a beber en exceso sin darse cuenta que se estaba cayendo un castillo que construyó Rafael Sánchez “El Pipo”, consistente en setenta corridas de toros en España en la temporada de 1957. José Ramón ya no cumplió con sus demás compromisos y desde Barcelona voló a la Ciudad de México y vino a resolver su problema conyugal que terminó en un divorcio.


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Volando bajo
Corrida de la Concordía México - España Junio de 1962


Tirado seguía con la moral baja, aunque empezó a torear en México en la temporada de 1958. Consiguió un gran triunfo en Tijuana el 3 de agosto cuando cortó cuatro orejas. También en Ciudad Juárez regreso por sus fueros y triunfó con toros de Ramiro González el 7 de septiembre en una tarde en la que compartió cartel con Humberto Moro y Ángel García. Esa actuación le valió torear 19 corridas en las que cortó 17 orejas y un rabo.

En 1959 hizo el paseíllo en 23 tardes, cortando 20 orejas y cuatro rabos, siendo la tarde del 17 de mayo en Tijuana su mejor actuación al cortar cuatro orejas y un rabo. En la temporada de 1960 actuó en 19 festejos, cortando 21 orejas y dos rabos, sus mejores tardes fueron en su tierra natal el 29 de febrero al cortar dos orejas y un rabo y repitió el triunfo ante la afición de Tijuana la tarde del 9 de octubre al llevarse en la espuerta dos orejas y un rabo.

La temporada de 1961 fue para José Ramón Tirado única porque toreó 16 festejos, cortó 22 orejas, tres rabos y dos patas. La tarde del 16 de enero en Moroleón alternando con Joselillo de Colombia quién cortó dos orejas y un rabo y Joselito Torres quién cortó igual número de trofeos; Tirado se llevó la tarde al cortar cuatro orejas, un rabo y una pata. Los toros fueron de Campo Alegre. El 23 de julio en Tijuana José Ramón alternó con Alfonso Ramírez “Calesero” y Alfredo Leal en una tarde inolvidable porque "El Príncipe del Toreo" cortó cuatro orejas y un rabo, mientras que Tirado, imponiéndose a su rival de amores (Leal se había casado con Lola Beltrán) cosechó cuatro orejas, un rabo y una pata, de los ejemplares de La Punta.

En el año de 1962 los contratos disminuyeron y sólo actuó en ocho corridas. Cortó seis orejas y un rabo, y le tocaron los tres avisos en Acapulco la tarde del 7 de enero. Nuevamente en la ciudad fronteriza de Tijuana, dónde era un ídolo, cortó las orejas y el rabo la tarde del 29 de julio, alternando con Fermín Rivera y Manuel Capetillo, quién se llevó "el gato al agua" al cortar cuatro orejas y un rabo. Los dos salieron en hombros después de despachar un encierro de Tequisquiapan.




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Cartel de la corrida homenaje realizada en
Ciudad Juárez en el 2000

José Ramón fue invitado a torear la Corrida de “La Concordia” en Barcelona, para celebrar el reestablecimiento las relaciones taurinas con España, alternando con Alfredo Leal, Manolo Vázquez y José María Clavel, con ocho toros de Domecq.

En 1963 toreó en México varias corridas. El 10 de marzo en Acapulco cortó su primer rabo de la temporada; el día primero de septiembre en Nuevo Laredo obtuvo cuatro orejas y un rabo, acartelado con Antonio Velázquez y Rafael Rodríguez, ante toros de Garfias.

“Ya con esta me despido”

José Ramón Tirado empezó a desilusionarse de su carrera en el año de 1964 al torear sólo cinco tardes; poco a poco se iba retirando. En la temporada siguiente sumó ocho corridas y en esos dos años no cortó una sola oreja. En 1966 se presentó en cuatro festejos consiguiendo un apéndice la tarde del 31 de julio en Tijuana al lado de Gabino Aguilar y Alfonso Ramírez “Caleserito”.

En la temporada de 1967 renovó los bríos e hizo el paseíllo en cinco tardes. Cortó tres orejas y un rabo y fue herido en Ciudad Juárez la tarde del 28 de mayo en la Plaza Alberto Balderas. Mauro Liceaga tuvo que despachar a este toro de la ganadería de Santo Domingo. En 1968 toreó dos festejos y la retirada estaba cerca

Después de estar inactivo por tres años, el maestro de Mazatlán hizo el paseíllo en dos tardes en la temporada de 1971. Cortó una oreja en Tijuana la tarde del 20 de junio, alternando con Manolo Martínez y Adrián Romero, con toros de Cerro Viejo.

De nuevo otra larga ausencia de los ruedos y Tirado decide concluir su carrera en el año de 1978. En su tierra, Mazatlán, cortó dos orejas a sus enemigos de Jaral de Peñas. Su última tarde en los redondeles tuvo lugar el 29 de mayo de 1978, ya que no existe una fecha oficial de su despedida, tarde que partió plaza con el diestro de Acapulco Antonio Lomelín, cortando un apéndice a un toro de Vallumbroso. En el más absoluto de los silencios José Ramón Tirado, el gran torero mazatleco que alguna vez conmocionó a la afición española, dijo adiós a los toros.





En el homenaje, con El Cuate Espinoza y Federico Pizarro

En la actualidad José Ramón Tirado radica en la localidad norteamericana de Alhambra, en el estado de California. Se encuentra muy bien de salud. Los que lo conocen saben que es un hombre de mucha integridad, entrega y decidido hacer las cosas. Es un ser muy humilde, sencillo, y siempre se preocupa por el prójimo. Un torero que pudo ser una de las máximas figuras del toreo de la época, pero su corazón fue destruido por una mujer que acabó con su grandeza.




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Ginnie, esposa de Tirado, Sergio Mario Gámez, el Maestro Tirado y Fernando Elizondo 

El sábado 27 de marzo de 2010 dejó de existir en Los Ángeles, California, a la edad de 77 años, 

el matador de toros en el retiro José Ramón Tirado.
Descanse en paz.


Rafael Reyes Nájera

más conocido como “Kid Alto”

Quien por su alta labor profesional como cronista de beisbol, está en el Salón de la Fama.

 

Es poco conocida su faceta como compositor así como su afición por los toros

Lo que lo llevo a componer este paso doble en admiración al matador José Ramón Tirado:

 

 

Olas Altas se viste de seda

De su cielo ha surgido un osado

Con capote de oro bordado

Con las perlas del mar de Mazatlán

 

José Ramón Tirado,

agallas que estrujan el redondel

su par de banderillas

Adornan el morrillo del burel

 

José Ramón Tirado

El toro destroza tu humanidad

Pero tú te le arrimas

Le haces la faena con emotividad

 

Tu casta de valiente

Cautiva a la gente

en toda nuestra ciudad

 

agradecemos a su hija Conchita y su nieta Eliza

esposa e hija de nuestro querido amigo Guillermo Puente Cutiño qepd

esta aportación que se nos había perdido en la otra pagina




La Jornada
Lunes 12 de abril de 2010
TOROS

Ejecutaba el pase de la pedresina más quieto que su autor, sostiene aficionado

Recuerdan a José Ramón Tirado, quien jugó con la vida como si no fuera suya

Antes de triunfar en Ciudad Juárez el valeroso mazatleco pensaba irse a Estados Unidos



Mario Peñalosa, aficionado de Mazatlán, me señaló que en La Jornada no hubiésemos aludido a su famoso paisano, el matador José Ramón Tirado Robles, fallecido el pasado 27 de marzo en Los Ángeles, California, a los 77 años de jugar con la vida como si suya no fuera y, según los inefables reportes médicos, a consecuencia de un mal hepático que arrastraba desde hacía años. Ah, si estos galenos se enterasen de que la vida termina de cualquier manera y que el único lujo es haberla sabido exprimir.

Fui muy aficionado a los toros –comienza Peñalosa su evocación joserramoniana– cuando había toros bravos aunque menos pesados que hoy y muchísimos buenos toreros, al grado de que las plazas fronterizas se llenaban de público de ambos países porque toros y toreros daban espectáculo, algo especial pasaba en la arena y la gente regresaba al siguiente domingo.

Allá en 1955, en una Ciudad Juárez trabajadora y alegre, me iba con un amigo a la plaza Alberto Balderas, pues aún no existía la Monumental, a ver desde la llegada del encierro, después asistíamos al sorteo y ahí estábamos los dos chiquillos en sol general los domingos, deslumbrados, como el resto, con las hazañas de valientes de luces frente a la bravura que emociona, la única pues.

Nunca olvidaré esa tarde apoteósica de Juárez en que José Ramón fue llevado en hombros desde la antigua plaza de la calle Francisco Villa, y por la avenida 16 de Septiembre, hasta el hotel San Antonio, donde se hospedaba. Yo, que apenas tenía 13 años, lo llevé un rato en mis hombros, desde luego con mucho esfuerzo pero inmensa emoción. Aquella tarde le cayó a Tirado casi por casualidad, pues él ya estaba harto de esfuerzos sin éxito y había decidido abandonar los toros e irse a Estados Unidos. La faena fue con el quinto de la tarde, regalo del empresario de apellido Olguín, y quien luego apodarían El Temerariole cortó las orejas y el rabo.

Tirado, alias también El Chino, orgullosamente mazatleco, nació en el puerto el 8 de septiembre de 1932, fue un torero espectacular y valentísimo, más apreciado y mejor apoderado en España, donde lo aclamaron incluso los públicos de Barcelona y de Madrid, agotando el boletaje en su segunda actuación en Las Ventas. Ejecutaba el pase de la pedresina más quieto que su autor, Pedrés. No creo exagerar si te digo que la increíble quietud de Tirado es el antecedente inmediato de El Cordobés, cuyo apoderado, Rafael Sánchez El Pipo, llevó primero los poderes de José Ramón.

La afición me vino por mi padre, al grado de que mi segundo nombre, que por cierto nadie conoce, es Silverio. Ya viejo mi padre, le dije un día: qué bueno que eras admirador de Silverio y no de Cagancho, si no qué friega me arrimas. Fue aficionado práctico y novillero por corto tiempo. Se presentaba como Mario Peñalosa Pató y casi siempre hizo pareja con un muy amigo de él de nombre Francisco Rubiales, que a la postre se casaría con una prima hermana de mi padre, mi tía Guillermina Peñalosa. Tras sufrir un cornadón en Tlaxcala, mi tío Pacose fue al burladero de locutores y mi padre a su tendido de sol.

Tirado –remata Mario– fue un torero de gran carisma. No les podía mucho a los toros y su entregada quietud le ocasionó varias cornadas, pero la gente lo quería y seguía, y hasta sentía ganas de consolarlo cuando su esposa, la cantante Lola Beltrán, lo dejó por el también matador Alfredo Leal.

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Iniciaba  el  mes  de  febrero  de  1960  y  entre  la  afición  taurina mazatleca crecía la expectativa de ver en el ruedo del lienzo “Rancho del Charro” de  la  Colonia Juárez  al  triunfador  torero  mazatleco  José Ramón Tirado.  El  cual  había  partido  como novillero  a  España  y  regresaba  a  su  tierra  natal  convertido  en matador  consumado,   habiendo triunfado en las plazas de Córdoba, Barcelona, Palma de Mallorca, San Sebastián y Gijón en la península ibérica y recorrido plazas de  sudamérica  donde gozaba  de  extraordinaria  popularidad. Por  eso  entre  la  afición  taurina  porteña  y  aun  entre  los no aficionados crecían las expectativas por asomarse al lienzo charro de la Juárez para disfrutar de las actitudes temerarias de un torero auténticamente mazatleco.

A partir del 6 de febrero se anunciaba el cartel en el El Sol del Pacífico diario que circulaba si no de manera única en Mazatlán si era el periódico de mayor constancia y presencia popular en aquellos años. En este diario se había anunciado en los primeros días de enero de 1960 el inicio de la administración municipal de Antonio Toledo Corro y las frecuentes presentaciones de Luis Pérez Meza el inolvidable “Trovador del Campo” en la terraza del Hotel Playa; el político de raíces escuinapenses y el otro un voz de oro nacida en los minerales de Cosalá.

En el ámbito carnavalero se anunció también el triunfo como reina del carnaval de Mazatlán de Lupita Rosete Aragón “Lupita IV” y para no variar, en el tono prohibitivo, las autoridades de la inspección de policía municipal y del patronato del carnaval recomendaban a los aguerridos y jacarandosos carnavaleros del puerto a que no utilizaran cascarones rellenos de porquerías, ni tomates podridos, ni lanzar las aun mas hirientes mentadas de madre a la gente local ni a los visitantes, como era usanza en los carnavales de aquellos años.

La expectativa sobre la fiesta brava crecía toda vez que en aquella temporada de toros se anunciaban la presencia de José Ramón Tirado en tres fechas: El domingo siete de febrero compartió cartel con el rejoneador potosino Gastón Santos , quien además de rejonear en ese tiempo ya era galán en películas de caballos y balazos en el cine nacional, el héroe iba montado en su caballo “Rayo de Plata” mismo que se anunciaba como atracción para la corrida del domingo, junto a otros ejemplares de su cuadra de equinos educados a la alta escuela.

Alternaba también el jalisciense José Gómez y los toros serían cinco ejemplares de la ganadería de Presillas. La corrida se organizaba en beneficio de la Cruz Roja local y los boletos de sol a veinte pesos y de sombra a treinta y se vendían en los hoteles de la localidad y en la refresquería Lux con el señor Juan Aguirre Rojo y en la sastrería Mendoza.

La corrida del domingo siete resultó plagada de incidentes para toreros y de sustos para el público que se dio cita en el lienzo Rancho del Charro de la Juárez a partir de las cuatro de la tarde, pues al novillero José Gómez el toro que le tocó lo elevó entre los pitones y le hizo ver las estrellas, pero afortunadamente sin consecuencias para el jalisciense. Otro que resultó con el traje de luces roto y revolcado fue José Ramón Tirado quien tratando de ponerle sabor a la corrida tuvo uno de sus arranques temerarios y quiso sacar partida a un segundo toro malo, pero muy agresivo y aunque anduvo un rato entre las patas del animal y el susto del público fue grande la revolcada no pasó a mayores. Pero lo curioso es que en el popular baile “De Domingo Siete” organizado por el club Muralla se anunciaba la invitación especial que el club hacía a José Ramón Tirado y al rejoneador y artista de cine Gastón Santos como gancho para atraer clientela y quien sabe si después de la revolcada y los trajines de la corrida torero y rejoneador tuvieron ánimos de echarse unas cervezas heladas y todavía de bailar en el club Muralla donde amenizó en siete tandas la popular orquesta de Nacho Millán y sus Interplanetarios.

La segunda fecha fue la corrida de lunes 29 de febrero Lunes de Carnaval, corrida de gran tradición durante las carnestolendas hasta la actualidad y en esa ocasión la corrida fue dedicada a S.G.M. Lupita IV la reina de las fiestas del Rey Momo. En está corrida José Ramón Tirado compartió cartel con el venezolano César Faraco en un mano a mano que se anunciaba de lujo por el locutor José Carlos Castillo en su programa “Hablando de Toros” transmitido por la XEOW radio. Los boletos costarían 30 pesos en sombra y 20 para los de Sol y estarían a la venta en la refresquería Lux y en los hoteles de la localidad.
















En aquella corrida los toros fueron cuatro, en esa ocasión de la ganadería de Presillas. El resultado corrió así: fueron orejas del tercer toro para el venezolano Faraco quien dio vuelta al ruedo y saludó en los medios con merecida ovación del público, siendo que con el primero no tuvo fortuna y la decisión de otorgar orejas por el juez fue rechazada por el respetable y César Faraco tuvo que reconocer que sólo le correspondía una vuelta al ruedo. Mientras que José Ramón Tirado sólo cortó orejas del último de la tarde en una toreada que arrancó ovaciones y exageradas muestras de júbilo de sus paisanos que al final brincaron a la arena para cargar en hombros al torero en la vuelta al ruedo. En El Sol del Pacífico escribía la crónica taurina un personaje de apodo “Bragado” quien señaló las extraordinarias muestras de valor del torero mazatleco “con una faena personalísima, valiente y que cautivó al público desde el principio” un público entregado a su ídolo que celebraba sus lances con aplausos y con gritos de temor en los momentos aquellos cuando el toro casi rozaba el cuerpo del torero y los pitones le pasaban a milímetros escasos de la faja, mientras Tirado lleno de serenidad clavaba la mirada hacia algún lugar de los tendidos como lo hacen los toreros grandes. Una tercera y muy mala corrida habría de culminar con la presentación de José Ramón Tirado en aquella temporada del Lienzo Rancho del Charro de la Juárez en Mazatlán. El domingo 27 de marzo compartiendo cartel con el guanajuatense Antonio Velázquez. Esa corrida deslució por las malas condiciones de los toros de la ganadería de Garabato. Animales que llegaron enfermos y muy maltratados por el viaje. En palabras del reportero de El Sol del Pacífico “la corrida fue infumable y duró menos de una hora”. Pero también se habla de un público escaso que salió echando chispas en contra de la ganadería por los “garabatos de toros enviados” y a tumbos por los hoyancos de las calles de la colonia Juárez. 


En las tres corridas de la temporada de 1960 la afición mazatleca gozó de la participación del “Ciclón Mazatleco” un pata salada de carisma, un novillero al que por oficio se había ganado el boleto para torear en España en 1956 y que regresaba a su tierra natal convertido en torero. Un personaje que en el transcurso de los años de 1957 a 1959 había toreado en España, en Colombia y en las grandes plazas de México: en el Coso de Insurgentes, en el toreo de Cuatro Caminos, y en “El Progreso” de Guadalajara. José Ramón Tirado en este tiempo también había rendido su corazón y contraído nupcias con la cantante sinaloense Lola Beltrán, pero los amoríos de la cantante con el también torero y artista Alfredo Leal llevaron al fracaso su matrimonio y hundió a Tirado en una espiral de frustración y sentimientos encontrados que pretendió ahogar en el alcohol echando por la borda su carrera taurina, según cuentan las historias de toreros y artistas. 


*Facultad de Ciencias Sociales, Mazatlán/UAS -










Fuente:


Manuel Ríos ,


http://www.oscarmejiaenlosmedios.com/2010/03/murio-jose-ramon-tirado.html


Leonardo Páez

 

http://www.jornada.unam.mx/2010/04/12/deportes/a38n1dep


Luis Antonio Martínez Peña


http://www.lavozdelnorte.com.mx/semanario/2011/07/17/el-ciclon-mazatleco-en-la-temporada-de-toros-de-1960-en-el-lienzo-rancho-del-charro-de-mazatlan/



arreglos web: 


Gustavo Gama Olmos


rescate  14/12/2013





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La Voz del Norte

“El Ciclón Mazatleco” en la temporada de toros de 1960 

en el lienzo Rancho del Charro de Mazatlán.

Por Luis Antonio Martínez Peña*