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Mazatlecos Distinguidos

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Guillermo Freeman

 

 

 


 

Guillermo Freeman Rojo nació en Mazatlán el 2 de abril de 1900. 


Su padre fue Williams Freeman Smith, súbdito de la Corona Inglesa que a finales del siglo XIX  fue solicitado en Mazatlán para trabajar en la fundición de Sinaloa. Arrebatado por la belleza y el carácter del puerto optó por quedarse definitivamente y formar familia junto con Hortensia Rojo, una bella mazatleca con quien procreara cinco hijos. El tercero de ellos recibió el nombre castellanizado de su padre.

 

Siendo muy joven, Guillermo Freeman emigró a los Estados Unidos y, en San Francisco, estudió Ingeniería y Arquitectura.  Por  su  desempeño  académico consiguió  graduarse  con  honores  y, además, se  hizo acreedor a  una mención  especial, 

la primera otorgada a un estudiante latinoamericano en aquella Universalidad.

 

Los primeros años de su vida profesional los desarrollo en una compañía constructora de Estados Unidos durante el segundo lustro de los años 20. Entre los diseños que elaboró destacan edificios públicos levantados en Honolulu, Hawai, de los que sobresalen los llamados palacios de verano.

 

Freeman regresó a Mazatlán en los primeros años de la década de los 30 y de inmediato se empeño en la realización de un novedoso en el puerto: el primer edificio de departamentos amueblados con servicio de recamara. El negocio de los Departamentos Freeman, levantado  en terrenos donde  antaño se encontraban  la Fundación de Sinaloa, llamó  la atención,

no solo por la inusual del servicio en la localidad, sino también  por los novedosos perfiles arquitectónicos que poseían el edificio.

 

Su moderno concepto fue acogido con entusiasmo por las familias distinguidas del puerto, quienes no tardaron en solicitarle dicho  de  su  autoría para levantar  casa o  sedes  de empresas. De  esta manera  el casco  antiguo de la ciudad  inició su transformación.

 

Entre las  vetustas  construcciones  del tradicional neoclásico tropical decimonónico,   se erigieron edificios utilitarios y con aires de art. decó, la mayoría  obra de Freeman.  Así surgieron  edificios  como los  de Bueso, los de Cevallos, entre los mas característicos.

 

Los muros de la vanguardia

 

En 1942, el Ing. Freeman empezó a hacer publica su obsesión su proyecto mas personal y ambicioso: la construcción de un "Rascacielos" en Mazatlán, la edificación mas alta del noroeste del país. Diseñó para este fin un hotel de 13 pisos de altura, que estaría ubicado en Olas Altas, la zona más bella de Mazatlán, a escasos metros del hotel Belmar.

 

Su proyecto fue calificado por sus contemporáneos como inconcebible y arriesgado, ocupación de un "loco". 


En el pretil del Malecón de Olas Altas se cruzaban apuestas. Las posturas eran tan inverosímiles y absurdas como el motivo del concurso. "Se va a caer", coincidían con aire docto todos los reunidos, el propósito era adivinar cuando.

 

"No va aguantar mas de tres pisos..."

"Se va a venir en pedacitos desde el sexto..."  

"No, en el décimo..."

"Na, Na,, va aguantar los 13 pisos, pero se derrumbará en un mes ¿Quieren ver?".

 

Frente al grupo de escépticos ociosos se alzaba la estructura en construcción del edificio más alto del puerto a mediados del siglo XX: el hotel Freeman. Junto a ella,  a veces en  la cima cargando instrumentos de medición y cálculo o en la planta baja verificando la resistencia de los materiales o al borde del malecón para constatar desde lejos algunos detalles, como lo hacen los pinturas con sus lienzos, se veía siempre la activa figura del ingeniero Freeman Rojo, el responsable de que Mazatlán estuviera a punto de adquirir aires de urbe, con la modificación de su fisonomía de ciudad típicamente provinciana por un perfil moderno y progresista de reto a las alturas.


Ni  todas las  bromas que a su costa se  gastaban en  el puerto, ni todos los intentos de sus  amigos por  hacerlos desistir, lo desanimaron. En 1945 inició la construcción. Incrédulos, muchos le vaticinaban el fracaso.

 

Guillermo supervisó cuidadosa y personalmente todo el proceso de fabricación, controló la instalación de las redes eléctricas y hasta eligió los decorados interiores al detalle.

 

Para sorpresa de todos el hotel Freeman abriría las puertas de sus habitaciones a los primeros huéspedes en 1950. Sin embargo, aún no estaba del todo concluido, el último piso seguía mostrando su estructura desnuda. No fue hasta el año siguiente que quedó terminado el salón de baile colocado en su último piso y el cual recibió el nombre de   "El Palomar".

 

El hotel fue tan ingeniosamente diseñado que ninguna de sus habitaciones tiene vista hacia el interior y desde cualquier ventana es posible dominar parte de la ciudad o el mar. Además de su impresionante altura.

 

 

 

 

 

 

 

                          

 

 

 

Antes del siglo XIX, los edificios que superaban las seis plantas eran escasos.

 

La incorporación del acero, el hormigón armado, el cristal, la bomba hidráulica y los ascensores en las técnicas constructivas produjeron el cambio que nos ha llevado a intentar esa economía del espacio que significa construir hacia arriba.

 

Si para 1908 en los Estados Unidos ya tenían el Home Insurance Building, el New York World Building, y el Singer Building, de 10, 20, y 35 plantas respectivamente.   



Mazatlán no rasco sus cielos tropicales hasta 1952; el edificio, los sabemos todos:       

 


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 el Hotel Freeman



Su construcción comenzada en 1945, notó ocho años pasar hasta ver acabados sus últimos detalles. El proyecto, desarrollado por el ingeniero Guillermo Freeman fue en su época el edificio más alto del noroeste del país. 13 plantas hacia arriba que permiten a todas sus habitaciones mirar al exterior.

 

El emblema vertical es conocido y coexiste con las edificaciones subsecuentes que fueron enviando a Mazatlán por los cielos. Desarrolladas a partir de la década posterior a la aparición del Hotel. El surgimiento del Freeman marcó un punto definitorio en la imagen de la ciudad. Luego del horizonte que supone una localidad anclada a la orilla del mar, el complejo urbano se volvió vertical. La ciudad tuvo su primer rasgo de contemporánea.

 

Frente al romanticismo de lo sublime, que optó ya en el siglo  XVIII por su monumentalización, surgió el romanticismo contracultural que redujo la naturaleza a la escala doméstica afirmando: “lo pequeño es hermoso”.  Entre las dos posturas puede la ciudad moderna organizar toda clase de debates, y nuestro pequeño y hermoso lugar local puede ver también sus contados edificios erguidos.

 


                          

 

 

 

 


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FUENTE:


Se las debo, pues el gobierno municibal borro todas las ligas



http://www.mazatlan.gob.mx/modules.php?name=News&file=article&sid=1831


FOTOS.


peche Rice

Manuel Gomez Rubio


Web



Arreglos

 

Gustavo Gama Olmos    


rescatado 27/09/2013