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TESTIMONIOS

de

Mazatlecos

Elena Somellera

gritos de típicos pregoneros mazatlecos


Reconocida poetisa local, cita con melancolía los vendedores pintorescos que ella vio desaparecer poco a poco de las calles de Mazatlán. Cierto  que  han  desaparecido  esos y otros muchos oficios  callejeros  que  daban ambiente  y color  a  las  calles  y  que eran  además  otros tantos medios de ganarse el pan para quienes los desempeñaban.

 

En sentidos versos pregona:


Despierta el sol

y un torrente de luz, de grana y oro

vierte en oriente su crisol;

se enjoya en vivos resplandores

la flora tropical

y al ritmo de sus típicos pregones

despierta Mazatlán…

 

“Lechi, lechi.”

“El Demócrata Sinaloense número de hoy.

El Día, La Voz de Occidente,

otro campesino asesinado…”

“Aquí va el pescado fresco y parpadeando,

hay carne de caguama, buena y medicinal, no perjudicial.”

“Tuba fresca.”

“Interesantes noticias trae la prensa de México.

Excélsior, El Universal Ilustrado, Revista de Revistas.”

“Tejuino fresco, ¡fresco el tejuino helado!”

Hay escobetas, hay estropajos, hay ocote.”

“Calabaza enmielada pa´la lechi

Tamales de elote a dos por cinco los tamales,

También traigo nixcocos…”

“Pajaritos, pajaritos recién pescados,

a veinte centavos la sarta.”

“Aquí va el carbón, muy barato el carbón marchantita,

¿l´echo una carga?....Carbón, Bóoon…”

 

Y el grito se enreda

por calles y plazas

se torna en monedas

de cobre y de plata

que al pregón alegran

con su tintinar,

y hacen que afanoso

redoble sus gritos

que obran el milagro

de dar a sus hijos

el pan y el abrigo

de un plácido hogar…

 

Y se oye en la esquina

al viejo Amarillas:

“De tamarindo y cebaa laguilaaá”

y a Larios que grita

con voz inquietante:

“Salsa picante, verde y chipotle;

“aquí van los cooles”

 

 

Y al de más allá que todos conocen

por el son y el garbo que da a su pregón:

“A saborear de crema y leche sus pasteles,

aquí va la fruta de horno;

¡Hay ojitos de buey, hay salchichones, hay polvorones;

“Al pastelero le hablaron?....”

 

 

Jalando una carretilla

otro grita al medio día

la fruta de la región

“Plátanos porta limón

piña, coco de agua, jícama y guayaba fresca,

hora si hay naranja dulce de Hermosillo

y ciruela pasada de l´agua Caliente”.

 

Otro va con un canasto

gritando a todo pulmón

“Ostión fresco, aquí va el ostión”.

 

Y los dulceros pregonan:

“Dulces, jamoncillos, leches quemadas, La Tigra,

caramelos, pepitorias y cocadas”.

 

Y cuando el calor arrecia

y no hay sombra en las banquetas

otros nos dicen “Paletas,

paletas del Oso Blanco…”

 

Uno dice: “Tacus, tacus”

y otro ¿aaalgo queee soooldar?

 

Más allá nos dicen otros:

“Pirulí, pirulón,

Aquí van los de limón”….

“! Hay callos de hacha!”

“Helados en canuuuto los helados”

“! Aquí van las lisas tatemadas!”

“Chicharrones de puerco y puerca!”

“! Chorizo fresco del Rosario!”

 

 

A la hora de la siesta

nos despierta con sus gritos

el pregón de “Mueganitos,

Calientitos, fritiitos, doradiitos

los mueganitos….

 

Y así van nuestros pregones

con sus gritos estridentes,

ofreciendo a los transeúntes

sus mercancías al pasar;

y los gritos ya aprendidos

diciéndonos la hora van;

pues a menudo acontece

nuestro tiempo calcular

por el grito que escuchamos

p diario casi puntual.

 

“! Cronos, cronitos, sangre y más sangre, trae hora Cronos…

siguen los choferes matando gente!”,

dice un vocero corriendo;

y otro que es foráneo dice:

“Ya llego Sucesos nuevo,

para todos, El Paquín, la Revista Vea”

y los chiquillos porteños

corren gritando “El Vanguardia…”

 

Mientras risueño y ufano

despertando el apetito,

con una cesta bajo el brazo

pasa gritando el sordito

“Tamales, de puerco, de picadillo los tamales,

¿por qué no meriendan los niños?....”

 

Y cuando ya nuestro cielo

se tiñe con azabache

y a lo lejos los mariachis

y las bandas regionales

tocan sus sones rancheros,

aún se oyen los pregoneros

de la nieve y los helados,

del chicle y garapiñados

que compramos para el cine;

y aún para llegar a casa

del teatro o algún sarao,

se escucha por las callejuelas

el grito tan peculiar

del más típico pregón;

que en un tono desvelado

y con dejo de amargura

va diciendo “ruido de uuña,

calientito y bien tostado

el ruiiido de uuuña”.






FUENTE:

Las viejas calles de Mazatlán

Oses Cole


ARREGLOS WEB:

Gustavo Gama Olmos


11/10/2013